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Superman y yo

Esta semana se cumplieron 18 años del estreno de Smallville, y me ha parecido un momento estupendo para echar la vista atrás y pensar en todas las series de Superman que he visto y en su importancia (o no) en mi vida. Hoy voy a abrirme un poquito. Empecemos por la serie que ayer se hizo mayor de edad y que jugó un papel curioso en mi primera visita a Irlanda. Veréis, vivo en Dublín desde hace ya cinco años… pero esta no es la primera vez que vivo y trabajo en la capital de Irlanda, sino la tercera (… la vida es loca, no me preguntéis). La primera vez que vine yo era un pardo bazán. Aún más de lo que lo soy ahora, me refiero. Acababa de terminar la carrera (de periodismo, fuente inagotable de trabajos y salarios como bien saben todos los que la terminaron) y me vine a Dublín en busca de una actividad laboral que me diera un poco de dinerillo y, mayormente, a agitar un poquito mi vida. Lo de “mejorar el inglés” no me interesaba demasiado (el inglés y la lengua era lo único que se me daba bien en el cole) pero en el pack de “me voy a Irlanda a la aventura” entraba no solo vivir con una familia de acogida sino también estudiar en una academia por las mañanas durante cosa de uno o dos meses (poco inglés mejoré en aquel curso en el que el 90% de mis compañeros chinos usaban el pupitre para dormir)… pero volvamos a lo de Smallville, ¿dónde entra la serie de Villachica en mi vida?

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Pues resulta que la familia de acogida que me asignó la agencia que gestionó el tema tenía unos niños adorables (con los que pude hablar un ratito de Friends)… y UNA MADRE ABSOLUTAMENTE BRUJA. La primera noche me cogió en un aparte y me dijo que ni se me ocurriera volver a hablar con sus hijos (¿?)… y la mañana siguiente me dejó en la cocina preparado el “lunch” al que estaba obligada la familia a proveerme: un sándwich y una manzana. Veréis, aquello me olía a chamusquina y tardé pocas horas en hacer el petate y plantarme en las oficinas de la agencia, allá por el centro de Dublín, y decirles que o me buscaban una nueva familia (sin madre psicópata a ser posible) o al carajo el contrato con ellos. Que no fue barato precisamente. Me recolocaron en la casa de los Burke (una familia entrañable con unos niños guay que me ofrecían helados antes de acostarse) y todo fue bastante mejor. Pero la primera noche, aquella en la que la madre loca me amenazó con no acercarme a sus hijos y que era la primera que pasaba fuera de casa de mis padres y que suponía “el primer día de mi nueva vida”… pues se me hizo nudito en el estómago. ¿Qué pintaba yo allí, en un país en el que no conocía a nadie (o en el que solo conocía a una señora inestable)? Tan solo una cosa me dio un poquito de power: haciendo zapping en la tele de mi cuarto di con aquella nueva serie de Superman o, más concretamente, Clark Kent (no sé si en Irlanda y el Reino Unido llegaron a subtitularla “The Young Superman” pero juraría que sí). Se llamaba Smallville y tenía una iluminación oscura tipo Expediente X, con los personajes a menudo en sombra (recuerdo muchas escenas en la primera temporada de Clark y/o Lana alrededor de la estatua de un ángel en un cementerio), algún guiñito a la mitología de Superman y otros superhéroes (en aquellos tiempos las referencias a estas cosas se hacían un poco de tapadillo); y hasta momentos dawsónicos con Clark y Lana queriéndose sin quererse mientras sonaban cancioncitas pop marca de la casa (that being the WB). Vamos, que lo tenía todo para que fuera un espectador fiel.

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Y así fue y así fui, fiel desde aquella primera noche en la que me dio un poco de ilusión ante mi nueva realidad (“todo apesta pero eh, una serie de Superman”) hasta que terminó la serie con ese Tom Welling reacio a ponerse el traje hasta en el episodio final (¿¿será verdad que se lo pusieron por ordenador y que cuando se abre la camisa en la azotea del Daily Planet debajo no tenía ni S ni tenía nada??). He visto todos los episodios de Smallville que se han emitido, lo que tiene un mérito considerable teniendo en cuenta que buena parte de ellos son durísimos (… si a perder un tiempo que nunca recuperarás lo puedes llamar “mérito considerable”). A ver, que la serie también tenía sus pepinazos buenos, había tres o cuatro episodios por temporada que al seguidor de Superman lo ponían en órbita; cuando en Smallville lo clavaban, lo clavaban pero bien: los cameos de Christopher Reeve, la banda sonora de John Williams, la voz en off de Terence Stamp como Jor-El (¡el general Zod haciendo de su enemigo a muerte! Genius!), el primer “vuelo” de Clark, la llegada del Daily Planet y Lois Lane, el “arrodíllate ante Zod”, la tortuosa relación de Clark y Lana (que llegaron a agotar), la genial entrada y horrible salida de Supergirl, cuando Chloe descubre el secreto de Clark, la deliciosa maldad de Lionel Luthor, la primera “Liga de la Justicia”… y la relación de Clark y Lex, sin duda lo mejor que dio la serie (a esto ayudó la magnífica interpretación de Michael Rosenbaum… que dudo mucho que no acabe apareciendo por sorpresa en ese cross-over titánico que va a ser Crisis en Tierras Infinitas).

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Smallville portó durante casi una década en solitario la bandera de Superman, bandera que por aquel entonces no quería ondear ni el Tato (tanto es así que para Superman Returns la gente quería a Tom Welling… afortunadamente, no fue así; no tengo en nada del amigo Welling pero digamos que no es el mejor actor de su generación), así que mi cariño lo tendrá siempre. Al igual que Lois & Clark, las nuevas aventuras de Superman. Esta, una serie claramente noventera (¡Superman tiene mullet en el piloto!), sí que portó banderas en tiempos complicados. Veníamos del desastre que fue Superman IV: En busca de la paz (que no es tan mala, a mí Nuclear Man me sigue chiflando y la doble cita Superman-Lois/Clark Kent-Mariel Hemingway es divertida) y por aquel entonces Superman era aún más radiactivo que la araña que picó a Peter Parker. Afortunadamente, a alguien se le ocurrió una comedia romántica ambientada en el mundo de Superman, con el tono de pique continuo de sus protagonistas que había en Luz de luna; y contado todo desde el punto de vista de Lois Lane (uno de los títulos de trabajo del proyecto era Lois Lane’s Daily Planet… que viene a ser El planeta diario de Lois Lane… juego de palabras con el que también probaron al final de Man of Steel“Welcome to the Planet”, cuando Lois recibe a Clark como nuevo reportero). Al final tuvieron que meter “Superman” en el título pero la primera temporada fue básicamente lo que se pensó en la gestación del proyecto.

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Posteriores fichajes, despedidas y nuevos showrunners fueron transformando la serie en algo más inocentón y familiar, priorizando los supervillanos de la semana algo ridículos por encima de los dramas laborales-sentimentales, pero sin perder ese puntito elegante y juguetón que siempre tuvo la serie (que hasta tuvo el detallazo de saludar a sus fans –los FoLCS, Fans of Lois and Clark– desde la rotativa electrónica del Daily Planet). Entregado a Teri Hatcher como estaba a mediados de los 90 (Best Lois Ever, sorry Amy Adams), qué duda cabe que no me perdí un solo episodio. Entre sus mejores momentos debo destacar la trama de los clones (una bizarrada, divertidísimo), la pérdida de memoria de Lois, o lo bien que resituaba la serie al personaje de Clark en el mito de Superman: tal como estableció John Byrne en los cómics, Clark era la persona real y Superman era el disfraz (todo lo contrario de lo que cree Tarantino, como nos dejó claro en el monólogo final de Kill Bill Vol. 2). De Dean Cain no puedo decir muchas cosas buenas (oía el otro día en El sótano del planet que hasta era defensor de Trump, ¡arght!) pero una que sí puedo decir es que fue un gran Clark Kent, uno nuevo.

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En mi vida no tuvo una importancia capital pero quiero mencionar una cosa genial que aún recuerdo de Lois & Clark: las pedazo de cartas que me escribía con una chica comentando la serie. Internet aún no estaba en nuestros hogares como el grifo del agua de la cocina, aquello iba a patadas, las fotos tardaban en cargar una eternidad y no te digo ya lo de imprimir… y aquella chica debía tener la mejor conexión de España porque me mandaba unas fotos de la serie demenciales, de una calidad extrema, algunas parecían casi fotos originales, como si hubiera revelado ella misma el negativo… ¿¿me estaba escribiendo con la propia Lois Lane?? Creo que la chica, cuyo nombre he olvidado y rabia que me da, adaptó el apodo de “Wanda Detroit” (que es el nombre que se pone Lois cuando pierde la memoria y cree ser escritora de novelas de misterio o cantante de jazz o yo ya no recuerdo…) y era absolutamente GENIAL descubrir una carta suya en el buzón. Ojalá le vaya guay, ¡un saludo desde aquí si me lees, FoLC! ¿Viste a Dean Cain y Teri Hatcher en Supergirl? Cool, right? (Todo esto de mandarse cartas con gente desconocida se llamaba “penpals” –algo así como “amigos de boli”, jajajaja- y era desde luego menos inmediato que Whatsapp pero tenía su cosilla).

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A Suberboy (o The Adventures of Superboy a partir de la segunda o tercera temporada) no le tengo tanto cariño aunque intentaba verla religiosamente cuando era pequeño. El primer Superboy (John Haymes Newton, escribo de memoria, espero que sea el nombre correcto) me parecía un paquete absoluto, ¡con ponerle un rizo en el pelo no vale, hay que hacer algo más!… así que agradecí que lo reemplazaran con el tal Gerard Christopher (que creo que se inventó el nombre para parecerse a Christopher Reeve) que al menos tenía un poquito de charm y parecía pasárselo pipa siendo Superman (lo llamaban Superboy pero aquel señor ya fumaba y tenía pelos en los h la barba). La serie era un truño importante que cuando me la pongo hoy en YouTube no aguanto ni cinco minutos pero en su momento era todo lo que un fan de Superman podía llevarse a la boca. Además, seguía muy a rajatabla los cánones impuestos por Richard Donner en la película (cánones que han influido hasta a la Liga de la Justicia, ver momento musical de Superman en su pelea contra la liga…) y si te gustaba en su mundo, no podía desagradarte el de Superboy. Y salía Stacey Haiduk (de nuevo, escribo de memoria, ojalá lo haya escrito bien), una pelirroja absolutamente preciosa que hacía de Lana Lang y de la que nunca me he olvidado. Con el tiempo, tanto John Haymes Newton como Stacey Haiduk acabarían saliendo en Melrose Place, así que todos contentos (todos = yo).

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Luego está el serial de George Reeves, que no he visto pero me hago a la idea con todos los clips que han ido cayendo por mi vida (y la película de Ben Affleck y Diane Lane sobre la muerte del actor recreaba parte de la misma), o las distintas series de animación del personaje, que tampoco he catado. Con Supergirl no he podido seguir debido a una extraordinaria falta de interés en esa serie llamada Los Amigos Alienígenas de Supergirl en la que se convirtió la serie desde que se marchó Ally McBeal (lo mejor de la serie by a mile). Y mira que han ido metiendo ingredientes tipo Lex Luthor, nuevo traje de Supergirl, llega Superman, esto, lo otro… quizá algún día la retome (hablando de la influencia de Richard Donner… echadle un vistazo al piloto de Supergirl). La actriz es una trooper de esas que dicen los yanquis, lo da todo, pero el producto me parece exageradamente inane. Inane Igartiburu.

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Esta ha sido mi experiencia con las series de Superman y… ¿cómo, que no digo nada de Krypton? A ver: plantear una especie de Juego de Tronos kriptoniana, tirando de la excelente media hora inicial de Man of Steel pues muy bien, compro. Pero si un fan de Superman como yo no puede siquiera terminar el episodio piloto del sopor que le produce… pues algo mal estamos haciendo aquí. Habían anunciado Lobo, Brainiac y Perico el de los palotes para la segunda temporada pero esto es lo que pasa cuando te dedicas más a construir para el futuro que edificar para el presente, que lo que cuentas ahora no tiene el más mínimo interés. Pero oye, ojalá alguien me diga en los comentarios que la serie mola y que tengo que verla.

Y vosotros, ¿qué serie de Superman habéis visto en vuestra vida?

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¿Qué hacemos con Chloe Sullivan?

Ahora que sabemos que Allison Mack, la actriz que dio vida a Chloe Sullivan en Smallville durante una década de nuestras vidas, se dedicaba a marcar a personas como si fueran reses para esa extraña secta sexual en la que estaba metida… ¿qué debemos hacer con Chloe?

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Clark sabía lo que le esperaba si se liaba con Chloe y (casi) siempre le hacía la cobra

Porque los temas serios (qué debemos hacer con ella como persona, si mandarla a la trena 37 años o 377, quizá lo segundo) deben ser debatidos en otros ámbitos, pero en una web llamada Brenda Forever, donde hemos hablado en varias ocasiones de Smallville (serie que mantuvo viva la llama de Superman antes de Brandon Routh y Henry Cavill y las peleas con Batman y las resurrecciones y la pelea a pecho descubierto con la Liga de la Justicia y todo eso), tenemos que plantearnos cosas pertenecientes a la ficción, y del tema Chloe Sullivan nadie está hablando. Vamos al lío:

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No propongo que se elimine de la existencia a Chloe Sullivan y que se lance una nueva edición en Blu Ray de las 10 temporadas de Smallville con una otra actriz sustituyendo a Allison Mack en todas las escenas en las que aparezca esta (lo que hizo Ridley Scott con todas las escenas que había rodado Kevin Spacey para aquella peli que no me gustó demasiado pese a que saliera Michelle Williams). Todo lo contrario, a mí el personaje de Chloe me encanta y que sea ella la que abra y cierre el último episodio de Smallville me pareció absolutamente adecuado, ella fue siempre el hombro en el que llorar de Clark, uno de los pilares de su fundación como héroe, y fue una de las mejores cosas que nos dejó la serie. Tanto gustó el personaje que desde DC decidieron incorporarla al canon oficial de Superman y empezaron a incluirla en los cómics (al menos en uno).

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Guiñito en Man of Steel, ¿es que nadie ha pensado en los niños?

Recuerdo igualmente un breve guiño en Man of Steel (una estupenda película de Superman, potente y con personalidad, a la que solo le faltaba una pizquita de humor y algo más de magia) en el que un negocio local de Smallville llevaba el apellido de la familia “Sullivan”. Nos toca como espectadores tomar otra vez la difícil decisión de “separar al artista de su obra”, ahí están los casos de Woody Allen, Roman Polanski, las producciones de Harvey Weinsten y tantas y tantas películas y series de televisión que nos exigen distanciarnos de las personas que las han realizado para fijarnos únicamente en los actores y directores que las han interpretado o dirigido.

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El líder de la secta de Chloe es ABSOLUTAMENTE EL MISMO pollo que lideraba la secta en la que se mete Kelly Taylor en Sensación de Vivir… ¡leed nuestro libro de Sensa y descubriréis la verdad!

Os seré sincero, no he vuelto a ver Smallville desde que se emitió su último capítulo, no sé cómo aguantará la serie ni cómo reaccionaré ante la dulce e inocente Chloe cuando aparezca en pantalla… y marque a una de las vacas de la granja de los Kent con una vara ardiendo de metal. Ya lo decía la canción de los créditos: Somebody saaaaaaaaaaave meeeeee…

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Hablemos de Smallville

En el último crossover de superhéroes de la CW, o sea, capítulos en los que se mezclan los personajes y mundos de Arrow, The Flash, Legends of Tomorrow y Supergirl, nos han dado una sorpresita a los antiguos fans de Smallville. No voy a relevaros cuál es exactamente, pero sí os diré que si os gustaba la serie del Jovencito Superman, el guiño-referencia de este Elseworlds (donde salen la nueva Lois Lane y la primera Batwoman) os sacará una sonrisa.

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Pensando en esto, en los rumores de que Tom Welling y Michael Rosenbaum podrían estar interesados en una continuación en dibujos animados y en algún otro encuentro reciente de los protagonistas he pensado que… ¿por qué no hablar de Smallville? Ya hablé aquí largo y tendido de la serie, pero ahora quiero ser un poquito más subjetivo…

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Children of the corn

Una de las cosas que más recuerdo de la serie es su cartel promocional, el primero de todos, el de Clark atado a un poste como si fuera un espantapájaros— pero también como Jesucristo en la cruz, con la “S” pintada en el pecho (Superman SIEMPRE ha establecido paralelismos clarísimos con el cristianismo, cosa que subleva a mucha gente, que es como decir que la Coca-Cola lleva azúcar y te sublevas, no oiga, deal with it). Es un póster icónico y chulísimo, que reintroducía el mito de Superman en el imaginario colectivo tras nosecuántos años de letargo tras Lois & Clark.

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A raíz de esto, es interesante comentar cómo la serie siempre ha sabido rendir homenaje, y muy bien, a la propia leyenda en la que se inserta: empleando la música de John Williams para los momentos importantes, recuperando diálogos de las películas originales (el “arrodíllate ante Zod” fue mitiquísimo), o tirando de actores de la saga como Annette O’Sullivan (Lana Lang en Superman III, madre de Clark en Smallville), Margot Kidder o Terence Stamp (el Zod original, poniéndole la voz a un Jor-El más opresivo y cabroncete que su rival de las películas, Marlon Brando). Obviamente, lo más icónico ever que ha hecho la serie es contar con Christopher Reeve como aquel enigmático Dr. Swann, que sabía mucho de Krypton y sus leyendas y, básicamente, le pasaba el testigo a Tom Welling como nuevo Superman. ¡Grande! (me lo voy a poner esta misma noche, qué maravilla).

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Seguramente lo mejor que nos dejó la serie es al Lex Luthor más enigmático, amenazador y humano de todas las interpretaciones que se han hecho en cine y televisión. Michael Rosenbaum bordó el papel de frenemy de Clark y creo que este retconning de “Clark y Lex ya se conocían desde pequeños” o bien fue obra de la serie o bien lo adaptaron del Superman Birthright de Mark Waid (un cómic bastante recomendable de Superman, algo así como una nueva narración del origen, perfecto para regalar a alguien que no haya leído nunca uno del superhéroe). A mi juicio, la serie se resintió notablemente tras su marcha y las últimas temporadas, creo que fueron las tres últimas (en las que intentaron colarnos a una tal Tess como villana malísima de la muerte), se notaban cojas. Algo faltaba. Lex.

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Es también digno de mención lo timoratos que empezaron en plan “esto es Krypton’s Creek” con Clark y Lana mirándose profundamente en el tejado de la granja a la luz de la luna para ir convirtiéndose gradualmente en una serie de superhéroes, en plural, dando cabida hasta a su propia Liga de la Justicia. Por allí pasaron desde Aquaman a Green Arrow, pasando por el Detective Marciano, Cyborg o su propia versión de Supergirl, que no estaba mal y tenía orígenes algo más comiqueros… pero yo ya he declarado aquí mi amor por Melissa Benoist. Ni rastro de Batman, oye, una pena… creo que Christopher Nolan lo prohibió tajantamente, no sé, no sabría deciros.

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El Flash de Smallville. Un poco chusco. (Años más tarde se enfrentaría a Freddy Krueger en aquel reboot chungo no, chunguísimo)

Es curioso y extraño y de lo más inquietante lo de Allison Mack. Su interpretación dulce y entrañable como Chloe Sullivan, la amiga de Clark que conoció antes que nadie su super-secreto, gustó tanto a los fans que los de DC decidieron incorporarla al “canon” y meterla en la continuidad (hasta en Man of Steel hay una referencia a un negocio de los Sullivan)… y años más tarde nos enteramos de lo de la secta sexual. La realidad siempre supera a la ficción, amigos. También es un poco triste comprobar la tirria que le pillaron los fans a Lana Lang, cuando a la pobre Kristen Kreuk la mandaron a luchar contra molinos de viento esos guionistas que hasta llegaron a darle a Lana poderes embebidos de kriptonita para así separarla definitivamente de Clark (si estaban juntos, Clark palmaba). A mí la actriz me gustaba mucho y tengo pendiente terminar su serie donde hace de Erin Brokovich. Compro totalmente.

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En la primera temporada de Smallville todo transcurría en una granja. TODO.

Vista con el tiempo (“pensada” con el tiempo, la verdad es que no la he vuelto a ver desde su emisión original), Smallville es una serie que, dada la naturaleza de las series de antes (estirar y estirar como un chicle hasta que todo interés hubiera sido sepultado), se queda a medias. Yo amo Superman hasta las trancas y solo por eso ya compro, pero a un espectador medio le tenía que aburrir de lo lindo. Combinaba algunos arcos super-interesantes (la introducción de Lois Lane… ¡¿la prima de Chloe?!, la llegada de Zod, la relación y boda de Lex y Lana, el descubrimiento inicial de los poderes de Clark, los efectos de la kritponita en el “Bad Boy Clark”, la fundación de la Fortaleza de la Soledad, etc.) con fillers de campeonato, como aquel capítulo a lo Fast & Furious en el que Pete (aquel colega de Clark al que quería darle en la cabeza con un paquete de guisantes congelados de lo pesado que era) se viciaba a las carreras de coches, que tenían el motor trucado… ¡¡a base de kritptonita!!

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Hicieron una “temporada 11” de Smallville en cómic. Me he leído uno de ellos. Me pareció lamentable, un sacacuartos.

Sin embargo, la serie nació con una clarividencia absoluta: Superman en el instituto, descubriendo sus poderes, pasándolas canutas con la adolescencia. Es una premisa ganadora y que no había sido explorada hasta el momento (en la primera película pasa de ser un teenager a la edad adulta ya con el traje y todo en apenas una secuencia). Unir la llegada de Clark al drama de la chica que le molaba (los padres de Lana murieron en la explosión de meteoritos de Smallville) y el de su mejor amigo (Lex perdió su pelo y no recuerdo si ¿también a su madre?) también moló mucho… aunque lo de “la lluvia de meteoritos” lo usaron tanto que acabaron gastándolo. Cada “freak of the week” (un estudiante vampiro, otro invisible, el otro con el poder de leer tu mente, etc.) lo explicaban de esta forma: ¡¡es por la lluvia de meteoritos!!

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Amy Adams, la Lois de MoS, BvS y JL, también fue un Freak of the Week en Smallville

En fin, una serie que recuerdo con cariño porque en aquellos años no existía este frenesí de superhéroes de nuestros días y estábamos a pan y agua, especialmente los fans de Superman. Y como a mí Superman me gusta más que mojar salsa y como Dawson Crece me gusta más que la yema de huevo frito con salecita pues era INEVITABLE que me enganchara a este producto gestado en un generador de contenidos specially tailored for me. ¡Larga vida a Smallville y Tom Welling deja de hacerte el interesante y ponte ya el traje!

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PD. Veeeeenga, si queréis ver el guiño a Smallville lo podéis ver en el vídeo de abajo, no sé si el vídeo lo ha subido la propia CW o si lo caparán pronto…

 

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Kristin Kreuk ha vuelto a mi vida… y ahora la superheroína es ella

Burden of Truth es una serie que ha devuelto a mi vida a Kristin Kreuk (me la ha devuelto a razón de un episodio por semana, la estoy viendo EN UN CANAL DE LA TELE, a la antigua). No es que echara de menos a la actriz, de hecho la había olvidado completamente desde su ultima aparición en Smallville (allá por la… ¿séptima temporada?), pero he recordado de sopetón varias cosas sobre ella:

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Those are HER eyes. I’m telling you!

1/ Es guapa como ella sola. Como dice Richard Ayoade en su segundo libro (absolutamente tronchante -la mitad de comentaristas de Goodreads deben haberlo leído con una venda en los ojos-), en el cine es todo mentira desde que los personajes que salen en una película de Brad Pitt no se detienen en mitad de la acción y expresan lo condenadamente guapo que es Brad Pitt. Diría lo mismo de Kristen Kreuk, no es que la cámara la quiera, es que la cámara ha cruzado océanos de tiempo para encontrarse con ella, qué chica tan guapa, madre mía.

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2/ Es una actriz competente. Vale que abusa de los mohínes (no la he visto en su serie de la Bella y la Bestia, pero apuesto a que le daba bien al mohín), pero hay actores que funcionan estupendamente bien en un único registro y qué necesidad hay de quitarlos de algo que hacen a la perfección (esto lo decia Ricky Gervais sobre su supuesto encasillamiento en el papel de… Ricky Gervais). A mí esta chica me convence, me saca el personaje adelante, me creo sus dramas. Y en Burden of Truth hay dramita a punta pala, o sea, que bien elegida (ahora hablamos de la serie, no os preocupéis).

3/ Es una superviviente. En Smallville sobrevivió a un matrimonio con Lex Luthor, a las mentiras continuas de Clark Kent (bienintencionadas pero mentiracas al fin y al cabo), a novios psicópatas y posesiones brujeriles (algún dia habrá que hablar de las tramas locas de Smallville…); y en la vida real ha sobrevivido a la propia Smallville (el prota anda produciendo y semi-retirado de la actuación aunque haga algún pinito aquí y allá y su compi Allison Mack pues… en fin… lo de la secta sexual que tocó de refilón a Kristin, qué movida); y ha resistido las malas criticas de películas un poco chungas como la segunda parte de Street Fighter (donde hacia de.. ¿¿¿Chun Li???) o aquella Eurotrip donde apenas tiene un cameo. Supongo que habrá hecho dos o tres pelis de Lifetime, pero ahí sigue, como una titana.

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Those were the days…

Burden of Truth la recupera para las series y, no es que sea la reinvención de la rueda, pero es un drama que puede seguir bien a gustito recostado en el sofá, quizá con dos o tres consultitas en Twitter para aligerar las escenas mas rollo. Pero de estas no hay muchas, al menos en el episodio piloto, donde todo tiene chicha. La historia tira de topicazos y lugares comunes de las series y pelis de abogados, pero a veces es esta familiaridad la que buscas a las diez de la noche después de un duro dia en el que el coco ya no te para mas. A veces lo único que quieres es ver a gente guapa hacer cosas guays. Aquí tenemos a Kristen Kreuk dejando el bufete de abogados de su padre para pasarse a defender a unas pobres chicas que estan sufriendo los efectos secundarios de un medicamento experimental.

Hay mas ingredientes, como el hecho de que Kristen vuelva al pueblo que abandono en cuanto termino el insti (hay muchos que siguen alli apalancados y le echan en cara que abandonara para irse a “la gran ciudad” y esas cosas), el misterio sobre el daño que le hizo el padre de Kristen al pueblo (un tio muy maleducado le da una bofetada o semi-bofetada a Kristen por lo que hizo el padre en el pasado); las historias personales de las chicas del instituto que estan sufriendo en masa los efectos secundarios de la medicación; el reencuentro de Kristen con un morenito muchachito de sus anos de high school que ahora es el abogado que currara con ella y ya tu sabes… En fin, una serie muy correcta y que recuerda en sus tramas a pelis de juicios de finales de los 90 y comienzos de los 2000, o sea, two thumbs up.

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Less Super, More Girl: 5 formas de arreglar a la Superchica

¿Está bien la relación de Alex Danvers y Maggie Sawyer? Sí, está interesante. Y hasta bonita. Y nos ha dejado buenos momentos interpretativos de Chyler Leigh, como cuando salió del armario ante su super-hermana. Muy bien. El problema es que quitando esto, y la presentación del Superman supercejudo y con superculito (un Superman clásico y estupendo, todo sea dicho), la segunda temporada de Supergirl está siendo peor que pegarle a un padre con un calcetín sudado.

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Con la mayoría de episodios me está pasando como con los episodios aburridos de Smallville: a los diez minutos, cuando veo que aquello no me va a interesar, lo dejo puesto de fondo mientras voy haciendo otras cosas. Estos batiburrillos de “Supergirl and all her Superfriends” no me interesan en absoluto, esto es un dislate cósmico para niños de 10 años y, si bien entiendo el rediseño de la serie al mudarse de cadena, lo cierto es que me gustaría cambiar unas cuantas cosas para mejorar la serie. Concretamente, estas:

1/ Jimmy Olsen debe morir: Admitámoslo, el único Jimmy Olsen que debía haber existido en esta serie es Winn; el actor es divertido, tiene unas dotes cómicas precisas y es la personificación del fotógrafo amigo de Superman (en este caso, Supergirl). Lamentablemente, los creadores de la serie decidieron que este Jimmy Olsen sería “James”, estaría mazas y sería el interés romántico de Supergirl. Muy bien. Resultó que el actor elegido era un muermo, un tipo carente del más mínimo carisma, y que su química con Melissa Benoist era la que tengo yo con los pomos de las puertas.

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Es por esto que su tortuosa relación de “te quiero pero por algún obstáculo X no podemos estar juntos” fue un auténtico peñazo con la que la audiencia no podía sino BOSTEZAR. Esto lo vimos todos, los bíceps sí nos dejaron ver el bosque, y nos ventilamos pronto aquella relación introduciendo al nuevo interés romántico de Supergirl: Mon-El. El problema que surgía es, ¿qué hacemos ahora con Jimmy Olsen?

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Pues lo que han hecho es liarla aún más parda. En vez de despedirlo, que era la consecuencia lógica del reboot de la serie, decidieron darle un nuevo rol a Jimmy: director de CatCo, la corporación multimedia (¿editorial?) donde trabaja (de Pascuas a Ramos, tampoco es creáis que se esloma…) Kara cuando lleva gafas y hace su guiñito a Christopher Reeve (loooooove her). Si ya era poco creíble “James” Olsen como fotógrafo, que no colgaba fotos ni de su desayuno en Instagram, el muy delincuente, imagínatelo ¡¡como director de un medio de comunicación!! Peor aún, ¡imagínatelo como sustituto de Calista Flockhart! Pero ahí no queda el estropicio; como lo de relegarle a “director que sale poco en pantalla” parecía no ser suficiente premio de consolación para el actor, van los guionistas y deciden convertirle en superhéroe. Sí, sí, superhéroe. De calle, a lo Arrow, pero superhéroe al fin y al cabo, con traje y todo. Se llama el Guardián, que es un superhéroe de los tebeos de hace ya tiempo, con su escudito retráctil y todo, pero que no tiene ningún sentido aplicado a Jimmy Olsen. Esto es como si Calista Flockhart decide combatir el crimen, se pone una licra ajustada y una capa roja y se hace llamar Power Girl… no, oiga; superhéroes sí, pero con un poquito de sentido común.

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Como un pepino

Resumiendo: lo que era un problema en la primera temporada (Jimmy Olsen no funciona como interés romántico) es un nuevo problema en la segunda temporada (Jimmy Olsen no funciona como director-superhéroe en secreto). No preocuparse que tengo la solución al Problema Olsen: hay que matarlo. Una muerte trágica y super poignant que deje tocada a Supergirl al final de la temporada, que le haga plantearse colgar la capa y dejar de hacer el bien y exiliarse a la Zona Fantasma por no haber sido capaz de salvar a su mejor amigo y blablablá… los dilemas superheroicos, qué os voy a contar. De este modo no solo nos quitamos de encima a Jimmy Olsen y le damos una salida digna al actor/personaje; sino que además le damos un nuevo arco a Supergirl y un nuevo enfoque a la tercera temporada. PUM. Y que titulen el episodio “Jimmy Olsen Must Die”, que suena realmente bien, y que el villano que se lo carga sea… yo qué sé… Maggie Sawyer, a la que han lavado la cabeza los de Cadmus, y así Alex Danvers se enfrentará a su hermana en la tercera temporada teniendo que elegir entre Maggie y ella… Madre mía, chavales, si es que lo estamos bordando…

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Siempre se van los mejores…

2/ Que Supergirl sea la protagonista de Supergirl: Entiendo el concepto “superequipo” que tan bien ha funcionado en las otras series del Berlantiverse, pero no olvidemos que en dichos casos los equipos están al servicio del héroe titular. Y no hablo solo de las “misiones”, sino de la serie en su conjunto. Esto, cuando empezó, iba de Supergirl “coming to terms” con su naturaleza superheroica y lo difícil que era “fitting in this world” y lo de compaginar la vida laboral con la amorosa y… bueno, todo eso se ha esfumado. Supergirl ha pasado a ser un personaje más del reparto, con tramas secundarias en varios episodios en los que el foco es la backstory del Detective Marciano o las andanzas de Mon-El en los bares… No, oiga, vamos a ver, yo he venido aquí por lo de Supergirl. En la lata pone que el producto es “Supergirl”, denme lo que pone en la lata. Basta ya de meter personajes nuevos, como si fuera el Metro a primera hora, venga a entrar gente nueva… que si un día sale por ahí Jada Pinket no me va a extrañar. Propongo regresar a Supergirl como personaje central de la serie, pero… ¿cómo hacerlo?

Supergirl: De Superman a Supermal (… sorry)

Una buena idea sería no dar su vida ya por resuelta. Todos esos dilemas de la primera temporada parecen haberse perdido como lágrimas en la lluvia pero no es así, simplemente es que han decidido no explorarlos. Mi propuesta es plantearle dilemas terrenales a Supergirl: ¿realmente quiere ser periodista o solo lo hace por seguir los pasos de su primo? ¿Usa su profesión para estar al corriente de las cosas chungas y así poder evitarlas o en realidad le frustra no poder arreglar todo lo que descubre? ¿Y si tiene que mentir como periodista en sus artículos para encubrir sus actos como Supergirl? ¿Y si descubre que no encaja en ningún trabajo como simple “mortal”? ¿Cuándo veremos las kriptonitas de colores y sus efectos en la personalidad de Kara (esto en Smallville lo hacían cada dos semanas, más o menos)? ¿Como sería una cita de Kara con un chico? ¿Cómo compaginaría sus misiones de rescate con una relación con  alguien normal (que no trabaje en el DEO)?

Dirán lo que quieran de Superman IV (y lo dicen con razón, para qué os voy a engañar), pero el momento de la cita a cuatro bandas (Superman ha quedado con Lois mientras que Clark tiene otra cita con otra mujer al mismo tiempo) siempre me ha encantado como buen uso de la identidad secreta. Ya que Supergirl ha homenajeado varias veces al Donnerverse, no cuesta nada un homenaje más.

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Adoro a Kevin Smith pero su capítulo fue como una patada en la entrepierna

Dicen que Berlanti hace muy bien lo de que la audiencia empatice con sus superhéroes… bueno, pues a mí todas estas cosas de cantinas secretas con mil razas distintas de alienígenas como que me quedan un poco lejanas. Lo divertido de Supergirl es UNA TÍA DE NUESTROS TIEMPOS, FROM THE BLOCK COMO JLO, CON SUPERPODERES. Quiero ver a Supergirl con dilemas de la vida diaria, no me vale que un día cite Juego de Tronos y el siguiente aparezca comiendo pizza. Si todas sus tramas son galácticas y alienígenas a mí esto no me interesa. Less Super, more Girl.

3/ Hay que tener un plan: No sé vosotros, pero a mí cada episodio me parece una ocurrencia nueva, como si no hubiera un plan maestro para la temporada. Hoy Wonder Woman es la presidenta de Estados Unidos y es mala en secreto, mañana Mon-El entrena para ser superhéroe, y pasado Winn sufre una crisis porque no tiene superpoderes… ¿a dónde vamos con todo esto? Es como si la serie fuera dando saltos de un sitio a otro sin solución de continuidad. ¿Quién escribe el mapa de tramas, un gorrión? Una cosa que hacía muy bien Smallville, pero requetebién, era establecer al inicio de cada temporada 1) Cuál iba a ser el conflicto de Clark ese año y 2) Cuál iba a ser el villano del año. Es sencillo, pero funciona. Sitúa a la audiencia, dispara los arcos de cada personaje, genera expectativas y da una sensación de unidad muy rica.

Supergirl contra los villanos cutres

4/ Cadmus o Cadmus no, una solución quiero: Si Cadmus es la organización mala y chunga de la serie, que se muestre. Si Lena Luthor es la mala de la función, que lo sea. Quiero un big baddie, un malo titular. Esto de que cada capítulo sea prácticamente un universo nuevo (los daxamitas, los dominators, los otros, los de la moto…) me tiene la cabeza loca. ¿Quién es el malo de esta serie? ¿Quién le quiere hacer pupita a Supergirl? ¿Es Lena Luthor? ¿Es su madre? ¿Por qué? ¿Cuáles son los planes de Cadmus? ¿Qué persiguen? ¿Qué poder tienen? Un poquito de definición, por favor. La primera temporada lo hizo mejor: Maxwell Lord y Astra eran los malos. Hoy en día (y os aseguro que veo la serie al ritmo USA de emisión) no podría decir exactamente quién o quiénes son los malos. Y si queremos simplificar la serie, y parece ser que queremos, necesitamos un villano como el comer… Y ya que hablamos de esto…

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5/ Un actor famosete como malo malísimo: ¿Qué está haciendo hoy en día James Masters? Me refiero al Brainiac de Smallville (aquí lo petó bien), el Spike de Buffy… ¿está muy ocupado? Porque podría ser un villano solvente. Me da igual que lo llamen Doomsday, Darkseid o Perico el de los palotes. Dadme un actor conocido para hacer de villano. Y siguiendo con Buffy, ¿por qué no ofrecerle un cheque a Sarah Michelle o al Señor Boreneaz? Quiero una cara reconocible que esté cada semana en pantalla en plan “Supergirl, te voy a mandar a los Miami a que te partan las piernas en cuanto te descuides”.

I love you, Melissa Benoist

Traer a Teri Hatcher desde Lois & Clark está muy bien, pero si va a hacer dos episódicos y hasta luego Lucas ya no me gusta tanto. Si queremos seguir tirando de actores con pasado Supermanaico, propongo traer –pero para quedarse un buen rato- a Allison Mack (eterna fan favorite Chloe Sullivan), Parker Posey (de lo mejor de Superman Returns… o de lo peor, para algunos) o Michael Rosenbaum (el mejor Lex Luthor de la historia, y punto).

Publicado en Teen-Shows

Smallville o cuando Superman no peleaba con Batman

Estrenada el 16 de octubre de 2001, Smallville fue varias cosas al mismo tiempo: en primer lugar, una precursora de toda esta fiebre de series de superhéroes que estamos viviendo (tras ella llegaría Arrow, que nació como modernización Nolanesca de lo que proponía Smallville); en segundo, una actualización de los mitos de Superman al mundo moderno (Lois & Clark tenía sus virtudes, pero no fue precisamente innovadora); y, en tercero, un intento de continuar con la fiebre de series teen del canal The WB al intentar convertir a Clark y Lana en los nuevos Dawson y Joey o Ben y Felicity (nunca olvidare que los críticos yanquis se referían originalmente a ella como “Krypton’s Creek”).

La serie, eso sí, comenzó a mutar e incorporar cada vez más cosas de los cómics y del mundo adulto de Superman a medida que avanzaban las temporadas (llegó un momento en la serie en la que era sencillamente inexplicable que ese señor treintañero no llevara ya el traje y la capa cuando llevaba ya un par de temporadas siendo, en esencia, Superman).

La serie fue estrenada ell 16 de octubre de 2001 y creada por los guionistas y productores Alfred Gough y Miles Millar. Siempre se ha dicho que su “pitch” inicial a la WB fue una serie con un Bruce Wayne adolescente antes de establecerse en Gotham y que en un capitulo se encontraría con un Clark Kent adolescente… y que esto fue lo que verdaderamente llamo la atención de la cadena (también he leído por ahí que la idea del Bruce Wayne teenager la llevo otro guionista y que la cadena le bloqueo el concepto para poner en marcha su propia serie con superhéroe adolescente…). Sea como fuere, la serie empezó realmente fuerte en audiencias, con su episodio piloto siendo uno de los más vistos de la historia de la cadena (aun recuerdo cuando me compre en El Corte Ingles el mismo editado en VHS, con esa portada con Clark atado a un poste y con la S roja dibujada en el pecho…).

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Tras el final de la quinta temporada, cuando Clark y sus amigos terminaron el High School y el show se hacía un poco más adulto, la serie se mudó a The CW, cadena que nació tras la fusión de la WB y la UPN; y podríamos marcar este momento como el de la transición a una serie mucho más relajada a la hora de introducir referencias a otros superhéroes y el mundo de los cómics (en los primeros años, si bien se exploraba todo esto, se hacía de forma mas discreta, como con un poco de corte). La serie terminó el 13 de mayo de 2011 con un doble episodio final en el que Tom Welling por fin se puso el traje… ¿o no se lo puso? (la polémica por los minutos finales de la serie sigue estando ahí).

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La serie fue rodada, como todas las series de la historia, en Vancouver. La música de las seis primeras temporadas fue compuesta por Mark Snow, si, el mismo de Expediente X (el parecido de varios episodios de la primera y segunda temporada con algunos de Expediente X es alucinante, no en vano estos eran llamados “Freak of the Week” –la lluvia de meteoritos que trajo a Clak a Smallville generó secuelas en varios habitantes, creando mutantes con super-poderes-). A partir de la séptima temporada, Snow sería reemplazado por Louis Febre. Tanto con Snow como con Febre, la serie mantendría las claves sonoras de las películas de Christopher Reeve creadas por John Williams (salvo el tema principal, que no sonó hasta el ultimísimo capitulo, en un momento ÉPICO, las cosas como son). El tema de los créditos, cuando aun había canciones en los créditos con caras de los actores y esas cosas, fue el famoso “Somebody save me” de Remy Zero, que funcionaba bastante bien, era un tema enérgico y que encajaba con la naturaleza del show.

Siguiendo con las conexiones con las películas de Christopher Reeve, el propio actor apareció en varios momentos claves de la serie para orientar al “nuevo Superman” sobre su destino en la Tierra. Margot Kidder, la Lois de las pelis, también intervino en la serie. Creo recordar que Dean Cain, el Superman de Lois & Clark y papá de Kara en Supergirl, hizo de científico loco en un episodio y no sé si Teri Hatcher dio vida a la madre de la nueva Lois Lane… creo que apareció una vez en una pantalla de ordenador hablando por Skype, pero no me hagáis mucho caso, esto puedo haberlo soñado (era habitual que tuviera sueños con Teri Hatcher, esto me lo podréis perdonar…).

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El gancho inicial de la serie era bastante goloso: la llegada de Clark a la Tierra con la lluvia de meteoritos provocó la muerte de los padres de Lana Lang, con lo que teníamos ahí un drama potente “me gustas mucho, Lana, pero tengo este secretito que me angustia…”. La relación de Clark y Lana fue la base del show, junto con la tormentosa relación de Lex y su padre Lionel, asi como la amistad de Lex y Clark que irían convirtiéndose en enemigos a medida que avanzaba la serie (para mi, esto es lo mejor de toda la serie y el Lex Luthor creado por Michael Rosenbaum, el de Leyenda Urbana, es el mejor que he visto en mi vida).

De Tom Welling se han dicho muchas cosas, como que debería haber sido el nuevo Superman en cine… yo solo digo que menos mal que nos hemos librado de eso. Si, el tío tenía el look de Superman, pero es más modelo que actor y todos lo sabemos. De Kristen Kreuk, Lana, solo puedo decir buenas cosas. Era una actriz competente a la que los guionistas fueron convirtiendo en un personaje odioso y/o cansino (lo mejor para ella era que dejara la serie tras el final de la séptima temporada, si bien regresaría para cinco episodios de la octava). De Allison Mack hay que decir que su Chloe Sullivan era el personaje mas entrañable de la serie y que su interpretación fresca y risueña era un soplo de aire fresco entre tanto “Teen-angst” de las primeras temporadas (ojo, que a mi me chifla el teen-angst). No he dejado de leer aquí y alla que su personaje de mejor amiga de Clark gustó tanto a los fans de Superman que DC Comics la incorporó a los comics y al canon del personaje, pero qué queréis que os diga, yo no he visto al personaje de Chloe en ningún cómic de Superman. Si alguien la ha visto, que mande una foto o algo.

El que hacia de Pete Ross me caía bastante mal porque estaba todo el dia enfadado y los padres de Clark creo que lo hicieron guay, maravillosos tanto Annette O’Toole (que curiosamente hizo de Lana Lang en “Superman III”) como John Schneider (este pájaro ya era famoso por su papel de Bo Duke en “The dukes of Hazzard”, de la que se haría un remake peliculero con Jessica Simpson y Stifler de American Pie). John Glover como Lionel Luthor, el padre de Lex, era una actorazo, el mejor de la serie de lejos. Jensen Ackles estuvo en la cuarta temporada como Jason Teague, el nuevo novio de Lana, pero no apareció en la quinta como estaba previsto porque empezó “Supernatural”.

Erica Durance lo hizo muy bien como Lois Lane, quizá demasiado inclinada a la comedia en las ultimas temporadas y un poco en piloto automatico, pero bien. Una muy buena Lois. Aaron Ashmore dio vida a un pipiolo Jimmy Olsen con corrección. Laura Vandervoort fue una Supergirl físicamente muy explosiva y comiquera, pero interpretativamente iba un poco justita (la actriz ha mejorado bastante desde entonces y su papel como la villana Indigo en Supergirl, donde se lo pasa pipa, lo demuestra). Justin Hartley como Oliver Queen (Green Arrow) me parecía un paquete de mucho cuidado, pero esto es cuestión de gustos. Cassidy Freeman como Tess Mercer, la nueva mala oficial de la serie cuando Lex se marcho, lo hizo bastante bien, divirtiéndose con su papel y siendo amenazante o vulnerable cuando la ocasión lo requería.

Admito que Smallville era uno de mis placeres culpables… porque la serie era lo que era. La primera de un genero televisivo aun en panales cuyas mayores virtudes eran los muchos guinos que se le hacían a la mitología del superhéroe (ya se que hubieron series de Hulk, Flash y alguna otra antes de esta, me refiero a la edad moderna). Dudo mucho que un espectador que no sea fan de Superman encuentre algún motivo para verla. Eso si, asumiendo su naturaleza como producto para fans, esta claro que la serie trata un periodo del personaje no demasiado explorado ni en cine ni en comics, por lo que capítulos como aquel en el que Clark se excita sexualmente al ver a su nueva profesora y descubre así que es capaz de producir rayos X por los ojos es algo bastante divertido. Un tratamiento menos timorato de la juventud de Clark, más cachondo y realista (y mejor escrito), podéis encontrarlo en Superman American Alien, una serie de siete cómics creada y guionizada por Max Landis (el de Guerra Mundial Z o Chronicle).

 

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Expediente X Teenager: ¿tendremos Mulder y Scully adolescentes?

Se dice, se comenta, que la Fox podría estar tentada de lanzar una nueva serie de fenómenos paranormales protagonizada por teenagers. Pero no en plan futuros distópicos y sociedades de brujas y vampiros, no; en plan normal: aquí y ahora, en lo que podríamos llamar “nuestra realidad”. Eso sí, con aliens y monstruos de la semana a tutiplén… vamos, lo que viene siendo Expediente X pero con unos Mulder y Scully quinceañeros, yendo a fiestas del capitán del equipo y bailando agarraditos en el prom dance. ¿Tendría esto alguna salida? ¿Le veis algún interés? Y, en caso de hacerla, ¿sería un spin-off de la serie o una especie de reboot?

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Como ya hemos comentado en el primer podcast de Mulder comía pipas Churruca (… casi escribo “Mulder comía pipas terrestres”), hay dos nuevos agentes en el FBI que se unen a Mulder y Scully esta temporada y estarán interpretados por Robbie Amell y Lauren Ambrose (¡pelirroja, no dan puntada sin hilo!). No son los más jóvenes del lugar, pero por la edad de los actores está claro que podrían llevar una serie rollo CW sin problemas, es más, uno de ellos protagonizó una peli teen muy recientemente (y recordemos la regla de oro: los actores que hacen de adolescentes de las series en realidad tienen 51 años). Así pues, sería interesante que la Fox estuviera viendo cómo de fría esta el agua para, en caso de que los personajes gustaran a la audiencia, lanzar una especie de The XY Files, The Millennial Files o, directamente, Pretty Little Files.

A mí, lo de sacarle un spin-off teenager a Expediente X no me parece mal. En primer lugar, porque por mucho que tire de la serie original, el legado de Mulder y Scully ya es intocable (ya pueden cancelar The Teen Files al octavo episodio, que la original seguirá siendo tan buena como siempre); y, en segundo, porque la posibilidad de beber de la fuente original es demasiado golosa como para no querer al menos ver un pilotito. ¿Qué tal una división del FBI especializada en reclutar agentes jóvenes para infiltrarse en los institutos e investigar el “phenomena” sin llamar la atención? Ya decían en The Faculty que la invasión del mundo por parte de los marcianos no vendría con grandes estruendos y volando la Casa Blanca por los aires, sino colándose por la puerta de atrás… por ejemplo, un instituto desde el que estudiar a los humanos. Maldita sea, ahora que lo pienso, lo que quiero de verdad es una serie basada en The Faculty… eh, más difícil era una serie basada en Scream y les ha quedado guay.

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Esto no es nuevo, ya se intentó en el pasado combinar lo paranormal con lo adolescente, o, más concretamente, lo paranormal y el high school; ahí están los casos de Kyle XY, Roswell o la misma Smallvilleno en vano, esta fue rebautizada por algunos medios como Krypton’s Creek  (Supergirl no cuenta, que la prota está ya más crecidita). Y lo cierto es que, si bien había elementos muy disfrutables en todas ellas, la mezcla no acabó de salir. Es difícil evitar la exterminación mundial a manos de una raza de klingorianos asesinos para pocos segundos después hacerle carantoñas a Shiri Appleby, por muy guapa que sea (que lo es) y por mucho que se las merezca (que se las merece)… dar con el tono correcto parece ser misión imposible. ¿Metemos más dramas y amoríos? ¿Metemos más conspiraciones? Uno de los grandes problemas que siempre le vi a mi querida Roswell es que había cosas que cantaban mucho. A fake, digo. ¿Cómo de creíble es que unos chicos de instituto le roben evidencias de un crimen al mismísimo FBI? ¿Se puede creer que el friqui de la clase desafíe al sheriff del pueblo? (I’m looking at you, Colin Hanks) El equilibrio que hay que hacer para no caer en el ridículo es mucho, y ese sería el mayor problema al que se enfrentaría ese Expediente Teen, que vete tú a saber si alguna vez llegaremos a ver… pero oye, llamamos a Rob Thomas, lo ponemos a escribir y por qué no…

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En cualquier caso, a mí la duda que me queda de verdad es si habría funcionado aquella peli de Expediente X con Richard Gere y Josie Foster, como se dijo en la propia serie…

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