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A Walk To Remember y la romantización de la enfermedad

Ya está en Netflix A Walk To Remember la adaptación de la novela de Nicholas Sparks protagonizada por Shane West y Mandy Moore. En su tiempo fue todo un hit entre los adolescentes y aunque no es la primera película que muestra una historia de amor con el trasfondo de una enfermedad terminal juraría que fue la primera que la mostró al público juvenil.

Nunca he sido muy fan de esta historia, un poco ñoña, no termino de conectar con ninguno de los personajes y tanta referencia religiosa me echa para atrás. Es otro de los temas de los que suelen hablar estas historias, la relación con Dios y la aceptación de que ha llegado su hora. Esta romantización de la enfermedad, sin embargo, no me pareció tan descarada en 2002 hasta que llegó John Green.

Bajo la misma estrella, la novela de este autor, fue todo un bestseller y yo me declaro fan. Green se inspiró en una fan que murió muy joven. La historia de Hazel y Agustus es ficticia pero la la idea surgió de la amistad entre el autor y la joven. Tras el libro llegó la película. Y por muy fan que fuese de la novela, debo confesar que la película me horrorizó en varias de sus escenas. Ya en la treintena me fui al cine a verla con mi amigo Paco Fox y con las escenas más dramáticas empezamos a escuchar sollozos y sorbidos de mocos que nos sacaron totalmente de la película. Era todo un esperpento. Igual que la propia película que mostraba una enfermedad muy edulcorada con adolescentes al borde de la muerte a los que no se les movía el flequillo y tenían abdominales. La perfección de esos personajes hacía que te diese igual qué pasaba con ellos y era totalmente irreal.

Seguramente más de un fan de la historia de Hazel y Augustus haya deseado un amor así y preocupa bastante esta visión romántica de dos adolescentes que padecen cáncer. Ver la película te hace sentirte un poco incómoda, algo que, al menos a mí, no me pasaba con la película.

Hay muchas películas más como Restless, Ahora y Siempre o la más reciente Five Feet Apart protagonizada por Cole Sprouse (Riverdale) y de la que voy a hablar ahora.

Si me sentí mayor cuando me vi rodeada de teenagers llorando en Bajo la misma estrella, con esta ni os cuento. Los dos protagonistas se llevan toda la película incumpliendo las normas que les establecen los adultos (padre y médicos) pero ellos son rebeldes y se quieren. Les da igual que no puedan estar juntos. Nunca tuve tantas ganas de que una pareja de ficción rompiera. Como ya me pasara cuando volví a ver Sensación de Vivir con 30 años, ahora me ponía de parte de los adultos y no de los adolescentes. Todo el rato era de “Si hace esto puedes morir” *lo hace*. De verdad es que los quería matar yo. Cada vez que les pasaba algo malo por saltarse las reglas solo pensaba que se lo merecían. Estos en 2021 serían los que no se ponen mascarilla y luego se quejan de pillar covid.

La película además era muy previsible y me pilló mayor como para fangirlear a Cole Sprouse. Riverdale la veo pero no soy fan. También el propio Archie, KJ Apa, tiene una película de trama similar, esta basada en hechos reales. La historia de amor entre el cantante cristiano Jeremy Camp y su primera mujer Melissa. Como en A Walk To Remember, Melissa tiene una enfermedad terminal y ambos deciden casarse antes de que sea tarda. Como he comentado antes, Camp es un cantante cristiano por lo que la película está repleta de referencias a la Biblia y a Dios.

Cada vez que la protagonista hablaba de su inminente muerte como una misión divina es que me repateaba. Y ya puedes creer en Dios o no, ser muy religioso o poco pero pensar que la gente muere porque Dios tiene un plan… me parece incomprensible.

En todas estas obras se muestra una visión edulcorada y pasado por un filtro de Instagram que me hace rechinar los dientes. Me parece que este tipo de películas dan una visión de la enfermedad bastante superficial. Quizá no haya necesidad de hacer el cáncer cuqui.

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Mis 5 series favoritas de 2020

¿Gambito de dama? ¿The Mandalorian? ¿The Crown? ¡Qué rollo! Basta ya de listas gemelas, con los mismos títulos en todas, ¡innovemos! ¡In-SÍ-vemos! Y lo que vemos son mis 5 series favoritas del año incluyendo series de hace tres, cuatro o diecinueve años, ¡barra libre! Las únicas reglas para aparecer en esta lista son que YO la haya visto en 2020 (esta lista va realmente sobre MÍ); y que el show en cuestión responda afirmativamente a la pregunta: “¿Ha emocionado esta serie a Juan hasta dejarlo absolutamente TORCUATO?”. ¡Vamos allá! (aprovecho para recomendarte mis series de 20192018 y 2017… como si lo que necesitaras en tu vida ahora mismo es ver aún más series):

No son las estrellas mejor pagadas de la televisión, pero deberían

Selling Sunset (Netflix): Soy absolutamente chica. Soy absolutamente girlie. Y esta actualización “real” (as in real de “telerealidad”) de Melrose Place, la serie que me amamantó en los 90, lo tenía todo para apelar a mis instintos más chick-flicks: bitcherío a tope, amoríos de gente guapa y opulencia hueca. Pediría a Netflix que, cuando saque la nueva temporada, me la inyecte directamente por vía intravenosa.

Luis Tosar llevó el tatuaje a un nuevo nivel tatuándose el primer capítulo de El Quijote en su propia cara

Los favoritos de Midas (Netflix): ¿Es Luis Tosar el mejor actor español de la historia? Yo esto no lo sé, pero que puede empatarle al que tú creas que lo es, eso sí que lo sé. Mateo Gil, al que tenía perdida la pista desde 1953 (sé que Nadie conoce a nadie es más reciente… pero tampoco mucho más) se marca un return to form que flipas en este elegante thriller que, más allá de los giros y las sorpresas, hace una radiografía precisa de lo que separa al pueblo llano de las clases pudientes (ver cuando Tosar termina su bebida en la terraza y donde posa el vaso). Guillermo Toledo, a todo esto, soberbio.

El amigo de Harry Potter SE SALE en esta serie y es tan creepy como todos los demás

Servant (Apple TV+): Con las manitas de Shyamalan cuidando del bebé, esta serie de una niñera intrigante y posiblemente diabólica es mandanga de la buena si tus intereses en la vida son, como son los míos, la inquietud, la congoja y el desasosiego. Estos son mis intereses. Todos los actores son unos fenómenos, pero fenómenos como lo diría El Fary; muy top.

Hailee Steinfeld de mi vida y de mi corazón

Dickinson (Apple TV+): Para manitas, las de Hailee Steinfeld, que todo lo que toca lo convierte en oro (al menos, ante mis ojos). Actriz con brillito en la mirada de ese que solo tienen las estrellas, su presencia en este estupendo producto armado en torno a la obra poética de Emily Dickinson fue el reclamo para que yo viera un producto armado en torno a la obra poética de Emily Dickinson. Una vez allí, solo puedo decir esto: es una de las series más divertidas y originales que he visto en años.

Los nueva encarnación de los X-Men que pretendía la FOX antes de ser comprada por Disney

Breaking Bad/Better Call Saul (Netflix): Menudo combo, no veía una cosa igual desde las natillas con choco-bolas en un compartimento al lado para verterlas encima. Dos de las mejores series que he visto en mi vida. A las dos les cuesta arrancar pero cuando lo hacen… OH MAMMA. Oh Sweet Sweet Mamma. Llevan 300 años entre nosotros pero, como dijo Laura Dern en Parque Jurásico, nunca es tarde para excavar a uno de esos majestuosos dinosaurios (es mentira, esto nunca lo dijo Laura Dern, me lo acabo de inventar).

Cómo ha crecido el chaval de Mar Adentro, la mare meba

Honorable Mentions: El desorden que dejas es el enganche de todos los tiempos (si Élite es Sensa, El desorden es Melrose Place… yo me entiendo); American Murder: The Family Next Door es un true crime con su propia historia desplegándose como un misterio al estilo de Catfish, inquietante, adictivo y tremendo; Friends From College (TEMPORADA 1) es un divertimento honestísimo, con adultos resistiéndose a la vida adulta en una especie de Friends sin fingir que son pobres; Trial by Media tiene dos episodios iniciales muy killers para ir perdiendo gas progresivamente (Clooney, te dormiste en los laureles, no tomaste tu propio Nespresso); Cobra Kai funciona como un tiro seas o no fan de la saga Chico Karateka (es una auténtica patada (de grulla) en la boca a todas esas series hiper-complejas de nuestra vida); Antidisturbios es una obra maestra de Rodrigo Sorogoyen (iré a dónde vaya este señor, si va al baño a hacer la gran popochada, también); Watchmen está bien y es crazy y es Lindelof pero ha habido más hype que rendimiento en el campo; 30 Monedas, con esa Megan Montaner de mi vida, es el mejor Álex de la Iglesia en trienios (al menos sus primeros episodios, que es lo que vi en Sitges); y cada cierto tiempo cae un capitulito de Dawson Crece, ¿o qué creías, que lo de forever era por decir algo?

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Yo no soy Emily ni estoy en París

Me vi hace unos días la serie de Emily in Paris de Netflix. Se supone que Emily, interpretada por Lily Collins, se dedica a lo mismo que yo. Social Media. Pero su vida, su trabajo y su ropa no se parece en nada a lo que yo vivo cada día.

Es cierto que yo no llevo las redes de una marca de lujo, pero he visto y he indagado un poco. No veo a ningún Community Manager o Social Media Manager llevando una vida de lujo como la de Emily. Que además no da palo al agua. No sé qué sueldo tendrá un social de una marca de lujo, pero muchas de ellas tiran de agencias y no está la cosa para tirar cohetes. Te da para vivir no para protagonizar tu propia versión de Gossip Girl.

Yo he visto esta serie para gritarle a la pantalla, no me escondo. Le he gritado ¡PERO ES QUE NO PIENSAS HACER UN PUTO INFORME O QUÉ! Yo me paso la vida haciendo informes, hay días en los que es lo único que hago. Las primeras veces no sabes ni qué estás mirando. El primer informe que me tocó en mi actual empleo estuve hasta las 12 de la noche porque si paraba perdía las cuentas que estaba haciendo y ya era de o termino estoy hoy o me muero. Ser Community Manager es estar pegado a una calculadora todo el rato y yo no llegué ni a aprobar matemáticas. Lo que es la vida.

Pero Emily igual que no hace informes, no hace estrategias. Bueno, creo que en el episodio 6 dice la famosa palabra pero ¿tú la has visto hacer ese plan estratégico? porque yo no. Lo que sí la he visto es tuitear cosas de la marca a la que representa sin preguntar a su equipo, su jefa o el cliente. ¿Pero qué clase de libertad tiene para hacer eso? ¿Es la Pinacho de la moda? Esas cosas no se hacen así como así. Si ese momento te parece la hostia para redes, le mandas un email o un WhatsApp a quien sea para confirmar antes si puedes publicarlo o no. La mayoría de las veces la respuesta es no.

Pero Emily vive la vida como una influencer, ropa de lujo para los eventos (en realidad lo más lógico sería ir en traje de chaqueta y dedicarte toda la noche a cubrir el evento de un lado para otro y no estar de copichuelas). Muchos de los que trabajan en Social Media, no actualizan ni sus propias redes. Otros solo publican cosas de Marketing y luego estoy yo que publico chorradas de series y cine de los 90, y alguna ocasional broma que se saca de contexto.

Sí que hay influencers que se dedican al marketing, pero en su trabajo hacen una cosa que se llama trabajar. Es estar horas en la oficina preparando cuatro campañas a la vez, sacando los resultados del mes, de la campaña de la semana anterior y del tweet que publicaste hace unos días porque el cliente lo necesita porque se lo pide el de arriba. Y todo esto con solo una hora para comer, porque Emily se pilla los descansos que le da la gana.

Las diferencias entre Emily y cualquier social media en España (no sabemos si en el extranjero será igual) son notables especialmente ahora con la llegada del Covid. Pero que tenga un despacho propio ya choca bastante. Ahora mismo la situación es aún más irrisoria, sobre todo si eres como yo que vive en un piso de menos de 20m². Por no tener, no tengo ni mesa para el ordenador. La del comedor no es lo suficiente para aguantar todos los trastos (ordenador, ratón, móvil, cuaderno, agenda, bolígrafos) y por la mañana no llega la luz solar y se me han fundido las bombillas (¿Cuántas Pili Halliwell hacen falta para cambiar una bombilla? Ninguna porque son de estas lámparas incrustadas y a ver quién coño la abre). Así que tengo una mesa bandeja portátil y depende del día me pongo en la cama, en el sofá o directamente en el suelo. Todo un lujo esto de ser social media ¿eh Emily?

El vecino muy guapo eso sí, porque además de trabajar de cero a nada y tener un vestuario digno de Serena Van der Woodsen, no para de ligar. A mí con esto me pasa como con Foodie Love, que me parece de ciencia ficción. Desde luego mi vida no es pero la veo porque es más bonita.

PD: También sale el ex de Jen Lindley que tantos quebraderos de cabeza provocó a Dawson. Está mayor pero igual de guapo.

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Comics Forever: El Vecino Temporada 2 en Netflix y el cómic ya en mi casa

Bienvenidos a Cómics Forever, la sección de Brenda Forever en la que hablamos de cómics, de gente relacionada con cómics; y de series y películas y musicales sobre hielo basados en personajes de cómics (… a ver, lo de los musicales sobre hielo puede que no pero ¿os acordáis del principio de Batman & Robin? No nos digáis que ahí no hay un musical por explotar).

Estrenada un día tan peculiar como el 31 de diciembre de 2019, El Vecino se confirmó como una alegre sorpresa. Quizá no es la serie de todos los tiempos, pero es una de esas que “se ve fácil”, los capítulos son divertidos, duran poco y tampoco te exigen mucho. Hay veces en las que te viene como anillo al dedo este tipo de series (que también tienen su arte y no están exentas de trabajo). Y por mucho que me divirtiera la serie, que ya tiene confirmada una segunda temporada con más Titán, más Clara Lago, más Quim Gutiérrez, más Perruedines… os tengo que decir lo siguiente: flipé en colores cuando me leí el cómic.

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La obra de Santiago García y Pepo Pérez me parece mucho más compleja, sorprendente y novedosa que la serie, que digamos que ha tirado por un camino más fácil, cosa que me parece perfectamente entendible (aún estamos lejos, me parece, de que el concepto “superhéroe español” se adapte al cine o la televisión de una manera que no sea la chanza).

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En cualquier caso, creo que las dos obras se complementan a la perfección y, si solo conoces la serie, te recomiendo hacerte con el cómic para indagar en los orígenes del personaje y descubrir historias que llevan más allá a Titán, enfrentándole no solo con las miserias cotidianas sino también con la propia naturaleza del héroe, el significado del triunfo y el fracaso, la vida en pareja, la naturaleza humana, el mecanismo del género superheróico y hasta con el lugar que ocupamos… en el universo. Toma ya.

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Os dejo por aquí unas cuantas fotos que fui sacando del cómic mientras lo leía y lo gozaba, que fue ya hace unos cuantos meses pero no ha sido hasta ahora que me he puesto a limpiar las fotos del móvil. Si leéis El Vecino, ¡contadnos qué tal!

Para leer anteriores entregas de Comics Forever, donde hemos hablado de Katy Keene, Aves de Presa, Batgirl o Harley Quinn, solo tienes que pinchar aquí

¡Hasta la próxima edición de Cómics Forever! No olvidéis leer muchos cómics, tiras de prensa y novelas gráficas (que es una forma guay de decir cómics) mientras tanto.

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La foto del lunes: Mad Kiernan

Bienvenidos a La foto de lunes, donde hablamos de pelis/series que pueden no ser actuales pero que siempre son de nuestro máximo interés. Debajo de la foto te contamos por qué es la elegida de la semana. ¡Échale un vistazo a todas nuestras recomendaciones!

¿Cuál es la foto de este lunes? Sally Draper (Kiernan Shipka) en la segunda temporada de ‘Mad Men’

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¿Por qué la hemos elegido? Porque me estoy metiendo las siete temporadas de la serie del tirón y estoy flipando con la actriz

Cuando me enteré de que iban a quitar Mad Men de Netflix a primeros de junio (¡corred!) casi me dio un síncope. Llevo toda mi vida queriendo verla y, entre crónicas vampíricas y familias coreanas en Canadá, se me iba a escapar otra vez. Bueno, pues no. Me he puesto con ella en plan Terminator antes de que desaparezca de la plataforma y os diré dos cosas: 1. Es una serie EXTRAORDINARIA; y 2. Kiernan Shipka (algún día investigaré de dónde viene tan peculiar nombre) es lo más grande que he visto nunca. Voy por la tercera temporada y, aunque va creciendo poco a poco, hasta ahora he disfrutado de una de las niñas más adorables que he visto nunca en la tele. Me parece tan crack, tan riquiña (que diría una compañera gallega de mi trabajo), que quiero verme Sabrina del tirón tan solo por verla a ella, me da igual que ya esté crecida y sea una teenager. Seguro que aún tiene su magia (magia-Sabrina… ya sabéis). ¡Ojalá pueda disfrutar de esta actriz en muchas películas en el futuro! Pasad buena semana.

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The Last Dark Corner of Netflix. Hoy: ‘The Super’ (2017) + Top 5 Oscuro

Bienvenidos a la última edición de The Dark Corners of Netflix, una columna semanal donde hemos viajado a los rincones más oscuros de la plataforma de contenidos digitales, o sea, a sus series y películas más chungas. A veces encontramos verdaderas joyas y otras, quizá la mayoría, nos topamos con productos a los que no habría que acercarse ni con un palo. Pero nosotros nos acercamos porque somos valientes, porque queríamos protegeros del peligro y porque, por supuesto, queríamos echar unas risas. Hoy nos adentramos en The Super (2017), ¡mucha suerte por esos dark corners!

El protagonista de esta película es un tipo que salía en una serie de polis que, no sé muy bien por qué, empecé a ver hace unos tres años. No recuerdo el nombre de la serie (Chicago nosequé) pero sí que en ella salía Sophia Bush (vale, sí que recuerdo por qué empecé a verla) y que era una especie de puesta al día de aquellas series policiacas míticas como Policías de Nueva York o Canción triste de Hill Street. Terminé la primera temporada y, aunque no estaba mal, no me enganchó lo suficiente como para ponerme con la segunda. Ahora bien, no voy a negar que los actores estaban muy bien elegidos. Así que, como me sonaba el prota y leí que habían metido en este embolao a Val Kilmer (… parece Jeff Bridges pero en los créditos insisten en que es el actor de Batman Forever), me decidí a darle al PLAY.

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No diré que fue un error darle al PLAY… pero tampoco fue un acierto. La dirección no está mal, hay algunas secuencias que dan un poco de intríngulis (no diré miedo porque miedo no) pero la historia no da para hora y media. Ok, hay muertes misteriosas y sale Val Kilmer con un aspecto absolutamente terrorífico pero no hay mucho más que rascar; la acción (o falta de ella) acaba matando cualquier interés que tuviera esta tv-movie de manual. El giro final y las otras caras remotamente conocidas pueden conseguir que os quedéis hasta el final pero, si la hubiera quitado como pensé alrededor de la hora de película, habría tomado la decisión inteligente.

Con esta película, la número 30, ponemos fin a nuestro recorrido. Puedes repasar todas las películas reseñadas en The Dark Corners of Netflix pulsando aquí.

BONUS TRACK:

30 películas oscuras, encontradas arrebuscando en el cajón más chungo de Netflix, son muchas películas oscuras. He aquí lo mejor de lo mejor de entre toda esta penumbra:

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La ganadora. La más luminosa de las películas oscuras de la gran N

Looking Glass: Nicolas Cage se compra un motel (motor+hotel) de carretera para reflotar su vida y le sale el tiro por la culata: los huéspedes son más raros que un perro verde, descubre pasillos secretos, se le empieza a ir la perola… Hay un ambiente Lynchiano super-disfrutable. Película a la que le falta poco para ser UNA BUENA PELÍCULA pero para ser una oscurilla de Netflix está de rechupete.

Good Kids: Es una tontería teenager muy simpática sin nada original que aportar al género pero… ¡es una tontería teenager muy simpática! Lo intenté con cosas como esa de la nueva Sabrina, mi querida Dora la Exploradora y el amigo de Spider-Man haciendo nosequé fiesta en navidad… y tuve que quitarla a la media hora. Era INANE. Good Kids es mejor, más fresquita, más descarada, simplemente quiere divertirte. Y a mí me divirtió. Y Zoey Deutch, absolutamente top.

The Domestics: Una de las mejores pelis que he visto en esta misión suicida en la que me embarqué hace ya demasiadas semanas. El diseño de producción es fascinante, las interpretaciones están guay y… QUIERO LA CHUPA DE KATE BOSWORTH.

The Good Neighbor: Hace poco os hablaba en La foto del lunes de Ratter de Ashley Benson, una peli grabada a través de las cámaras de un teléfono y un laptop… y algo parecido pasa con este “buen vecino” en el que unos teenagers revoltosillos le llenan la casa de cámaras ocultas a su vecino cascarrabias para asustarle y grabarlo en vídeo. La cosa no sale cómo ellos esperan y es todo un continuo construir tensión sosteniendo planos hasta que ya no puedes más al estilo de la saga Paranormal Activity, las dos partes de Unfriended o la interesantísima Searching. Yo las recomiendo todas.

Acts of Vengeance: Rematamos el Top 5 con Antonio Banderas repartiendo estopa de manera muy convincente, siempre carismática. Tiene otra que me gustó más en la que hace de guardia de seguridad atrapado en un centro comercial pero esta entretiene y te salva la tarde. No se le puede pedir mucho más a este saldo de acción.

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The Dark Corners of Netflix. Hoy: ‘OtherLife’ (2017)

Bienvenidos a The Dark Corners of Netflix, una columna semanal donde viajaremos a los rincones más oscuros de la plataforma de contenidos digitales, o sea, a sus series y películas más chungas. A veces encontraremos verdaderas joyas y otras, quizá la mayoría, nos toparemos con productos a los que no habría que acercarse ni con un palo. Pero nosotros nos acercamos porque somos valientes, porque queremos protegeros del peligro y porque, por supuesto, queremos echar unas risas. Hoy nos adentramos en OtherLife (2017).

No aburre. Esto, así para empezar, te deja tranquilo. Luego la peli puede ser mejor o peor pero oye, aquí se nota una voluntad de hacer las cosas bien. El guionista se ha pensado la historia, el director le ha echado horas pensando en este encuadre o aquel otro (la peli tiene una factura visual muy interesante) y los protagonistas, si bien no van a ganar el Oscar australiano (la peli se rodó en poco más de un mes en la australiana ciudad de Perth), se proponen trasladar al espectador la confusión en la que viven sus personajes… y con razón, porque tenemos aquí una historia de vidas alternativas que mezcla realidad y ficción como si tal cosa.

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La cosa va de unos programadores informáticos la mar de avezados (sí, sí, avezados) que trabajan en unas oficinas chulísimas y que tienen una miajita de estrés ante el inminente lanzamiento al mercado de ¿una app, un programa informático, una movida muy gorda? llamada OtherLife que te permite vivir experiencias que realmente no has vivido. ¿Cómo? Pues mira, te echas unas gotitas en el ojo y tracatrá, puedes recordar haber estado esquiando en los Alpes aunque no hayas cogido unos esquís en tu vida Hulio. Luego la cosa se complica, of course, y a lo mejor la historia se les va un poquito de las manos pero se sigue con atención desde que empieza hasta que acaba, lo que no está nada mal para los tiempos que corren. Esforzada producción indie que te gustará si disfrutaste con Días Extraños, Desafío Total o cualquier Pesadilla en Elm Street.

Volveremos a explorar The Dark Corners of Netflix la semana que viene. Si tienes una recomendación oscura que hacernos que podamos encontrar en la plataforma, hazla en los comentarios.

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The Dark Corners of Netflix. Hoy: ‘Malevolent’ (2018)

Bienvenidos a The Dark Corners of Netflix, una columna semanal donde viajaremos a los rincones más oscuros de la plataforma de contenidos digitales, o sea, a sus series y películas más chungas. A veces encontraremos verdaderas joyas y otras, quizá la mayoría, nos toparemos con productos a los que no habría que acercarse ni con un palo. Pero nosotros nos acercamos porque somos valientes, porque queremos protegeros del peligro y porque, por supuesto, queremos echar unas risas. Hoy nos adentramos en Malevolent (2018).

Debo confesar que no me enamoré de Florence Pugh hasta hace poco. Sí, la había visto en Midsommer y algo más y bueno, vale, bien pero no me causó ninguna impresión. Luego vi Mujercitas y me tuve que callar la boca (no sabría si está mejor que Saoirse Ronan, pero que se come con patatas a Emma Watson está claro). En fin, que sí, que ya estoy subido a esa olita, me gusta mucho Florence Pugh. Así que rebuscando una peli oscura que ver en Netflix y que durara hora y media… ¡anda, mira, una con Florence Pugh! Así que le di al play a la película protagonizada por Florence Pugh.

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Y os diré algo: fue un error ponerme a ver esta peli de Florence Pugh. El argumento ya se ha visto antes (panda de timadores hace creer a familiares que pueden hablar con sus difuntos para que así puedan quedarse en paz y ellos llevarse dinerito fresco) y el giro de guión… pues también se ha visto antes (no lo voy a contar pero ¿qué creéis que les puede pasar a unos timadores que fingen hablar con fantasmas?). Vale, historia tópica y predecible, ¿a lo mejor una dirección super chula salva el conjunto? Pues tampoco, es una dirección bastante plana. Quitando ese final tan contundente y una notable actuación de Celia Imrie (la señora Green, la que tiene el caserón en el que pasan cosas chungas), la verdad es que esta película es un rollo importante. A lo mejor en vez de fijarme tanto en el nombre de la prota, Florence Pugh, me tendría que haber fijado más en el del director: Olaf de Fleur.

Volveremos a explorar The Dark Corners of Netflix la semana que viene. Si tienes una recomendación oscura que hacernos que podamos encontrar en la plataforma, hazla en los comentarios.

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The Dark Corners of Netflix. Hoy: ‘Audrey Rose’ (1977)

Bienvenidos a The Dark Corners of Netflix, una columna semanal donde viajaremos a los rincones más oscuros de la plataforma de contenidos digitales, o sea, a sus series y películas más chungas. A veces encontraremos verdaderas joyas y otras, quizá la mayoría, nos toparemos con productos a los que no habría que acercarse ni con un palo. Pero nosotros nos acercamos porque somos valientes, porque queremos protegeros del peligro y porque, por supuesto, queremos echar unas risas. Hoy nos adentramos en Audrey Rose (1977).

Audrey Rose, basada en la novela homónima de Frank De Felitta publicada en 1975, es una película singular. Y con singular no me refiero a que sea una en lugar de dos películas, sino al otro sentido del singular, al de “extraordinario, raro o excelente”. Es extraordinaria en su premisa (algo así como una versión familiar y “espiritual” de El Exorcista), rara en su mecanismo (primero un thriller, luego una de miedo; y, más tarde… ¿¿una de juicios??) y, en algún apartado muy concreto, excelente (la reposada y misteriosa interpretación de Anthony Hopkins, demostrando mucho antes de El Silencio de los corderos que era un auténtico crack).

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La verdad es que me decepcionó mucho el final, un “debate de ideas” literal, con juicio y todo, enfrentando las distintas explicaciones sobre lo que le puede estar pasando a la niña protagonista. Una pena sobre todo al compararlo con ese principio tan intrigante, cuando la trama se va desplegando poco a poco y no sabes por dónde te va a salir la película. Mención final para el desagradable padre de la familia protagonista, un claro ejemplo del heteropatriarcado ese, ninguneando a su mujer a cada oportunidad que se le presenta; un personaje repulsivo que ha quedado superado por los tiempos.

Volveremos a explorar The Dark Corners of Netflix la semana que viene. Si tienes una recomendación oscura que hacernos que podamos encontrar en la plataforma, hazla en los comentarios.

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La foto del lunes: Soundtrack, el musical de Netflix

Bienvenidos a La foto del lunes, la sección de Brenda Forever donde hablamos de producciones que no están en el candelabro pero que tienen buena pinta por su temática interesante, un reparto de campanillas, o cualquier otra cosa que le dé intríngulis al asunto.

¿Qué? Soundtrack

¿Lo Qué? La serie de Netflix que deberías ver

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Puede que no sea más que un La La Land: La serie de TV (con unas gotitas de This is Us) pero a mí me vale. Solo he visto el piloto (gracias a la encedida defensa de un fan en Twitter hace poco -no le cito porque se me fue el nombre-) pero la verdad es que la serie tiene buena pinta y el truco funciona. ¿Cómo, que cuál es el truco?

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Bueno, el truco es que los personajes rompen a cantar en mitad de las escenas para expresar sus emociones. Y no cantan temas originales como en un musical, ni versiones como en Glee, sino que directamente hacen playbacks de canciones conocidas (y mega-comerciales e hiper-poperas, cosas a las que no les pongo un solo pero).

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La cosa, como digo, funciona. Los actores lo dan todo y los números musicales (que son pseudo-fantasía a lo Ally McBeal) están bastante bien. El guión no está mal, trata de ser a lo mejor demasiado profundo para lo que cuenta, pero tampoco me han molestado nunca las ínfulas o el tratar de “hablar bonito” (hello Dawson). Les doy un 10 en esfuerzo. Si los 9 episodios que quedan son del nivel del piloto, me daré con un canto en los dientes (no literalmente, me haría daño… además, ¿dónde encuentro yo ahora un canto?).

Son 10 episodios y parece que no habrá más porque se la han cargado pero… vete tú a saber, si las gente se vuelva y empieza a verla como loca… Yo la recomiendo. Además, el guionista Joshua Safran ha estado en mil embolados como guionista y/o productor (Gossip Girl -original y reboot-, Smash, Quantico) y hay agradables sorpresas en el reparto como Madeleine Stowe, Jenna Dewan y Campbell Scott. Ya me contaréis.

Te esperamos aquí el próximo lunes con una nueva apuesta de Brenda. Si conoces una peli-serie-corto-paquete de pescado congelado que merezca la pena y que no reciba la atención que merece, ¡cuéntanoslo!