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El sol, las tapas y las cañas están muy bien, pero cuando somos teenagers nuestros institutos PALIDECEN (del color de Iniesta) ante los americanos. Taquillas con pintadas, comedores con bricks de leche o Heath Ledger cantando en las gradas del estadio son cosas urgentes a importar, pero aún más lo son estas 10:

1. La clase de literatura que en realidad habla de tu vida: Esto es muy necesario. Hablar del Lazarillo de Tormes y García Lorca está muy bien, pero cuando el profesor empieza a sacarte párrafos de El Guardián entre el centeno que coinciden EXACTAMENTE con tu estado emocional y con lo que te acaba de pasar media hora antes de entrar en clase, ESO ESTÁ MEJOR. ¡Esa es la literatura que mola! ¡La que habla de nosotros! Para esto es necesario, claro, un profesor que espíe nuestras vidas las 24 horas del día, no todos los clásicos de la literatura universal se adaptan a nuestros últimos retweets.

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2. Disecar ranas (o el ejercicio de economia familiar): Aquí de lo que se trata es de arrimar la cebolleta, y mucho mejor ponerte de compañero para un ejercicio con la tía que te mola que recurrir al predecible “quería pedirte los apuntes” (¿¿pero que apuntes?? Si ahora el profesor los cuelga directamente en Scribd…). Además, lo de coger tubitos de mezclas o ponerse batas blancas ha tenido mucha aceptación en España a raíz de El Hormiguero y sus “hilarantes” experimentos.

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3. Prom Dance: La obra de fin de curso y el playback de los instis de Móstoles están muy bien, pero al lado de los bailes de promoción que se pegan en Arkansas… son un autentico mojón. Además, en estos bailes el patito feo suele liarse por fin con el chico popular, y eso sería un puntazo verlo por fin en directo. Que tomen nota los responsables de educación de lo que se exige aquí: rey y reina del baile, ramillete en la solapa, limusina camino del gimnasio (convenientemente reconvertido en discoteca) y un DJ a la altura, tipo Usher en Alguien como tú. ¡Cómo lo partió Usher!

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4. Gimnasio: En nuestros humildes patios, con sus rejas, sus porterías de metal, su trapicheo de drojas en los rincones… ahí no se puede celebrar ningún baile, si acaso el Chonismo Homecoming Dance. Es la hora de invertir en un buen parqué con sus gradas, unas buenas bolitas discotequeras en los techos y un sistema dolby surround invasivo de esos. Un gimnasio para lucirlo, claro, no para hacer gimnasia.

5. Una emisora de radio en el insti: Para que nos cuenten rumores jugositos sobre la gente de clase mientras andamos por los pasillos camino del cambio de aula (… esa es otra, yo no cambié de aula EN MI VIDA, daba todas las clases en el mismo sitio… quizá una metafora de la inmovilidad de la enseñanza española). Lo de tener radio en el insti también va muy bien para lo de soltar un bombazo informativo SIN DARTE CUENTA DE QUE LA LUCECITA ESTABA ROJA Y LA EMISIÓN ESTABA SIENDO ESCUCHADA POR TODO EL INSTITUTO. Creemos que esta es una experiencia a la que debería tener derecho todo el mundo. Un coming of age en las ondas.

Emma Stone pasaba de rumores en la peli de culto Easy A

6. Un tutor que en realidad es una guía vital: Esos tutores super-profundos, más psicólogos o chamanes que guidance counselors, que les dicen a los chavales qué camino seguir en la vida de acuerdo a sus sueños y capacidades. Luego acabaríamos también de teleoperadores, pero el sueño no nos lo quitaba nadie…

7. La graduación: Ya se puede graduar Winona Ryder, Freddie Prinze Jr. o Perico el de los palotes, que eso mola todo. Lo de tirar los birretes a las palomas es lo más, pero lo del discurso para resumir todos esos años de tu vida en un par de chistes ingeniosos y/o profundos, ese es el momentazo. Sigo recordando con cariño cómo cerró Winona el suyo: “… quedémonos”.

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8. Porristas: Que no porros, ojo, que de eso vamos sobrados. Hablamos de las cheerleaders que animan al equipo de la clase cuando juegan contra el instituto rival y que hacen castings para elegir a sus miembros. No anadiría gran cosa, quizá solo ver a las tías de la clase en minifalda, pero esas coreografias en pirámide son muy factibles en un país donde tenemos a los castellers.

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9. Unas elecciones: Lo del delegado de la clase nunca ha acabado de funcionar. Sin unas verdaderas elecciones detrás, con sus eslóganes, sus debates sobre pizza o no pizza los viernes en el comedor, esto no es lo mismo. Para que alguien nos represente de verdad como clase necesito verle en un debate a muerte en el gimnasio (recién construido) con un oponente que saque sus trapos sucios delante de todo el insti (como, por ejemplo, haberse liado con la novia de su mejor amigo… de eso no se recupera ni Pablo Iglesias).

Reese Whiterspoon fue la mejor/peor delegada de la clase en Election

10. Lo del castigo de los sábados: Lo llaman “detention” y va de pringar un día sin clases, generalmente el sábado, encerrado en un aula del insti junto con otros castigados como tú. Vale, en principio esto no mola y no deberíamos importarlo pero… ¿y la posibilidad de conocer a Judd Nelson y que se vaya de allí como un WINNER mientras suena Simple Minds? ¡¡Importación!!

6 Comentarios »

  1. Lo de las clases que hablan de tu vida es de traca… esto pasaba mucho en Yo y el Mundo jajaja. Ojalá las clases fuesen tan prácticas. Y el baile de graduación ya es un tópico entre tópicos, ¿en cuántas pelis lo hemos visto?

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