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Tamsin Egerton
, una actriz inglesa con curiosidades en su carrera como lucir palmito en la reciente “Grand Piano” junto a Elijah Wood o ponerle la voz al personaje de Lara en la película de animación “Justin y la espada del valor” (financiada en buena parte por Antonio Banderas), interviene en las dos películas de este programa doble. La primera película es una de las peores cosas a las que me he enfrentado en la vida (en las películas o en cualquier otro campo), si bien adapta al cine una propiedad de indudable curiosidad; mientras que la segunda es una cinta de Noel Clarke cuyo mayor interés recae en la buena labor de su reparto, que es bastante solvente y en el que, además de Tamsin, podemos encontrar a una de nuestras chicas favoritas: Emma Roberts.

Supercañeras, el internado puede ser una fiesta

Acudía uno ilusionado a esta película teen tan conocida. A lo largo de los años, “St Trinian’s” (su título original… mucho menos folklórico que el español) ha ido acumulando cierta fama si no como película de culto, sí como cinta con personalidad en el (casi siempre) formulaico y repetitivo género adolescente. Y personalidad, desde luego, tiene. No se le puede negar a estas chicas “supercañeras” una personalidad propia, bien marcada y definida, alejada de la normalidad imperante en la mayoría de las películas de institutos (aquí un internado). Ahora bien, ¿cuántas loas merece un perro verde por el simple hecho de ser verde? Su naturaleza marciana es el único reclamo con el que cuenta una historia surrealista, aturullada y muy mal contada.

Seguir el argumento de esta película no es fácil, tal es la cantidad de personajes, tramas, tonos, conceptos y locuras varias que se vierten en la pantalla. Parece ser que el modo de proceder de los responsables (Oliver Parker y Barnaby Thompson) era el de “todo a la cazuela” y, claro, el potaje queda de un raro que asusta. Sí, es una metáfora de parvulario, pero al menos se entiende, no como esta historia de un internado loquísimo para chicas que, para evitar el cierre, debe recurrir a medidas extremas, como mandar a sus chicas a robar una famosa pintura que popularizó en cine Scarlett Johansson. Toma ya.

La película está inspirada por unos dibujos de las alumnas del internado St Trinian’s hechos por Ronald Searle, artista y dibujante británico que se inspiró a su vez en la escuela real para chicas St Trinnean’s de Edimburgo (Escocia). Supongo que lo más interesante de la película es cazar todas las referencias a “Orgullo y Prejuicio” y a las propias vidas y filmografías de la lista de actores que intervienen en ella, casi tan excesiva como el propio film: Rupert Everett (en un papel doble de señor viejo y de señora vieja que abre el film y que indica claramente por dónde van a ir los tiros), Gemma Arterton, Juno Temple, Mischa Barton, Lily Cole (con ese rostro tan único), Colin Firth, Russell Brand, Lena Headey, Toby Jones, Lucy Punch, Caterina Murino, Stephen Fry… y al final hasta sale cantando Cheryl Cole con las Girls Aloud. Todo muy loco.

F

4. 3. 2. 1

Las razones para rodar una tontería como “4. 3. 2. 1” se me escapan. No cabe duda de que Noel Clarke, el guionista y co-director del invento (comparte labores de dirección con Mark Davis) es un tipo talentoso: esta cosa está dirigida y montada con una profesionalidad fuera de toda duda. El producto le ha quedado muy resultón. Si no lo sacas de la caja, esto es. ¿A cuento de qué este vacío ejercicio estilístico, esta especie de video-book para enseñar en las entrevistas de trabajo? Qué pena que lo de contar una buena historia, otra vez, haya quedado en un segundo plano.

Porque en esta historia a cuatro bandas tenemos cuatro relatos, acelerados e hipervitaminados, a cual más loco, en los que únicamente importa el ajetreo, el impacto, lo de epatar al personal. Que parezca que le estamos contando algo “muy fuerte”, aunque estemos vendiendo humo. Alguna de las historias es soportable, claro; la de la chica “emo”, con sus lloros y padecimientos, se sostiene sobre la potente interpretación de su protagonista (una interesantísima Ophelia Lovibond -el nombre es genial, ¿verdad?-); y la de Emma Roberts parece intentar querer contar una de esas cosas, cómo se llama, ah, sí, un relato, unos pequeños sucesos sobre unos personajes… pero, como siempre en esta película tan enamorada de su propio esplendor, acaba degenerando en una especie de “Pulp Fiction” de saldo que no se cree (ni le interesa) a nadie.

Es una pena que la pericia que demuestra el director en la sala de máquinas esté aplicado a la nada más absoluta. Y es que, cuando lo más memorable de tu película “rompedora” y “moderna” son los cinco minutos del actor/director/showman Kevin Smith sacando su lengua a pasear (monólogos, nada guarro), es que tienes un problema de contenido importante.

D+

2 Comentarios »

  1. La de Supercañeras es una peli loquísima,no gran cosa,pero te ríes un rato.Me parece que no tiene más pretensiones.Eso sí,al “traductor” del título hay que darle de comer aparte…La segunda no la he visto,no puedo opinar.Tengo alguna de la Roberts y otras más pendientes,igual la añado a la lista cuando pueda.

    • Las intenciones son buenas, no lo dudo, pero a mí me pareció muy mala. Me aburrió mucho y no me hizo reír ni una vez… pero es evidente que mucha gente la encontrará divertida y de ahí su fama. Eso sí, sale Gemma Arterton.

      La segunda te la recomiendo si vas a dedicarte profesionalmente al cine, para aprender a editar, montar, acelerar secuencias, saber dónde cortar para meterle ritmo, etc. Como espectador, me pareció un poco tortuosa. Solo se salvan escenas sueltas.

      Gracias por comentar.

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