NOTA PREVIA: Película no apta para los haters de Kristen Stewart. Esto es, básicamente, 2 horas de mohínes de K*Stew. Yo, personalmente, creo que a todos los hombres de este planeta, como derecho universal e inalienable, se nos debería permitir besar al menos una vez en la vida a esta chica, el rostro más precioso que jamás llenó una pantalla de cine. No sé si la señorita Stewart es buena actriz, mala o regular; tampoco me importa. Su reino no es de este mundo, y la actuación es tema menor en su consideración. Como un amanecer o un campo de almendros, Kristen Stewart es BONITA. Y debe ser contemplada con admiración. Viendo esta película, mis ojos hicieron una promesa con ella: ver a partir de ahora todas y cada una de sus películas en cine. Y, o me arranco los ojos (no lo contemplo seriamente), o cumplo mi promesa. Señores de Universal Pictures, entréguenme el hacha de ese “Cazador” y saldré ahí fuera a librar una cruzada global por Kristen Stewart. There will be blood. 

No sé cómo vendería el proyecto de “Blancanieves y la leyenda del Cazador” el guionista a Universal, cuál sería su pitch en la reunión para ver si compraban la película. Pero si hubiese dicho: “Snow White. Fuck Yeah” no me hubiese extrañado nada. Esta nueva versión del cuento es una actualización osada y valiente. Tiene actitud. Quiere molar. Y quiere trascender. Realmente, pese a todos sus problemas (que son unos cuantos -luego entramos en materia-) y su “nacimiento en despachos” (“¡eh, chavales, la Alicia de Tim Burton se lo está llevando crudito! ¡Necesitamos otro fairytale contado a lo moderno!”), la película se resiste a ser un producto. ¿Se abre camino esta nueva Blancanieves (“la vida se abre camino”, Jeff Goldblum, “Parque Jurásico”)? ¿Hay vida en de este proyecto prefabricado? ¿Hay una buena película aquí dentro?

Sí, la hay. Está escondida y desperdigada, pero por ahí anda. Visualmente, la película INVENTA. Los efectos especiales visuales, algunos planos imaginativos y cierto aire guillermodeltoresco salvan a la nueva Blancanieves de la mediocridad. Rupert Sanders, el director, quiere hacer cosas nuevas (le apetece mucho más a él que a Evan Daugherty, el guionista). Eso, hoy en día, donde cada película parece una fotocopia de la anterior, es digno de ser reconocido. No obstante, no estoy ciego: esas panorámicas de los inmensos paisajes, las batallas de los ejércitos (¿Blancanieves liderando un ejército? Fuck Yeah! I told you) y la disposición general recuerdan a “El Señor de los Anillos”, “Juego de Tronos” y cualquier otro referente que queráis echar al potaje. Lo que es meritorio, y admirable, de esta nueva Blancanieves es que SOBREVIVE a sí misma. A su propia concepción de remedo oscuro del cuento.

Como esa Kristen Stewart peleando por salir con vida del bosque oscuro, la cinta se erige sobre sus múltiples “inspiraciones” para decir “aquí estoy yo y tengo algo que decir”. ¿Es mucho lo que tiene que decir? No. A decir verdad, es bien poco. Pero, ya digo, en este cine de hoy en día, salir de la sala sin sentirse robado o estafado ya es bastante. Esta Blancanieves no intenta meter mano en tu cartera, sino contarte una historia. Y, lo que es más palpable, hacerlo de forma original cuando le sea posible. El cine, ¿recordáis?

La historia, que remueve el mito como un pintoyó, es sencilla: Ravenna (una excelente Charlize Theron, que es evidente que se lo ha pasado pipa rodando esto) manda asesinar a Blancanieves cuando descubre que esta es la única que puede amenazar su reinado. Para ello, le encarga al “Cazador” (un más que correcto Chris Hemsworth, que otra cosa no pero carisma tiene para regalar) que la encuentre y la traiga ante ella. Pero cuando el Huntsman conoce a Blancanieves, decide cambiar de bando. Juntos, y con la ayuda de unos bandidos muy bajitos y gruñones, liderarán la revuelta contra la reina malvada. Alguna que otra sorpresa hay por ahí que prefiero no desvelaros. Sí que os diré que el desarrollo de la historia no es tan rutinario ni tan conocido como esperaba. Lo que no quiere decir que sea brillante, poque no lo es. Tiene chispazos de interés aquí y allá, pero avanza a trompicones y de forma atropellada. A veces hace cosas sorprendentes e imaginativas, pero no es una historia bien hilada ni desarrollada.

Las relaciones entre los personajes y la progresión de las mismas no son satisfactorias (hay secuencias ausentes que esta historia demandaba a gritos: ¿dónde está el entrenamiento del Cazador a Blancanieves? ¿Cómo esta delicada florecilla se convierte en Milla Jovovich en “Juana de Arco” de la noche a la mañana? ¿Cómo reacciona Blancanieves a su reencuentro con cierto personaje de su infancia? ¿De qué forma logra reponerse Ravenna al ataque que sufre en el bosque justo antes de la batalla final? ¿Cuál es el destino de la chica encerrada que vemos al principio de la historia?).

“Blancanieves y la leyenda del Cazador” se repone de estos altibajos con un empaque visual fuera de toda duda: el bosque de las hadas es una creación maravillosa que demuestra el buen pulso de Sanders, director debutante, a la hora de presentar ambientes oníricos y “mágicos”. El troll del bosque es aterrador y majestuoso. Las transformaciones de Ravenna (aunque nos recuerden a “Terminator 2” y “Frozen” de Madonna) son efectivas y poderosas. Destellos de genio de un director que apunta maneras. Pero es difícil remontar un guión lleno de bamboleos, que alterna hallazgos y topicazos a partes iguales. Aunque quizá el peor defecto de la película sea su diseño de personajes. Son de cartón, no hay nada detrás de ellos. A ver, Blancanieves es encantadora (y tan pura como la actriz que la interpreta -¡pura he dicho!-), el Cazador es entrañable y Ravenna es deliciosa… pero una es muy buena, el otro es muy héroe y la otra es muy mala. Todo el rato. Sin variar la intensidad, alterar la dinámica o introducir matiz alguno. Así, Blancanieves hace aquí el mismo viaje que la Alicia de Tim Burton: del punto A llega a… el mismo punto A. Y las cosas pasan porque tienen que pasar.

La causa de todos estos males, que son felizmente superados pero no disimulados, es un guión que se ha transformado más veces que un Chevrolet Camaro en una película de Michael Bay. En este estupendo y profuso artículo de Slashfilm, el guionista relata cómo escribió la primera versión de “Blancanieves y la leyenda del Cazador” en la escuela de cine (allá por el año 2003). Y cómo, en el proceso que va del papel a la pantalla, este ha cambiado de tono una y otra vez, poniendo y quitando porciones de la historia según interesara potenciar la épica o deslizar una historia de amor; y añadiendo/suprimiendo/modificando personajes (el Cazador era más mentor que interés romántico y se pensó en Viggo Mortensen). Tanto ajetreo, lejos de enriquecer el texto, lo debilitó hasta convertirlo en una especie de blandiblú, moldeable según el viento que soplara en el momento, sin la solidez necesaria a la que asirse cuando vinieran mal dadas (y cuando vienen mal dadas, efectivamente, queda la nada).

Evan Daugherty afirma que en su primera versión de “Blancanieves y la leyenda del Cazador” se respiraba el humor y el sentido de la aventura de “La princesa prometida”, una de sus tres películas favoritas de todos los tiempos; y que, tras raspar en sucesivas versiones todo el humor de la historia y los personajes (quizá alguno de los enanitos se salve) lo que queda es algo así como “El caballero oscuro de la leyenda de Blancanieves”. Pues oye, puede ser verdad. Es evidente que Universal, el director y el departamento artístico han puesto el foco en la rotundidad de la propuesta, en la reinvención dark y “contemporánea” del cuento.

Deshilachada y más fría de lo deseable, pero también peleona y visualmente fascinante la mayor parte del tiempo (esto no va por la monótona batalla final), “Blancanieves y la leyenda del Cazador” bracea con energía en las procelosas aguas de las “reinvenciones rockeras de cuentos de hadas” para acabar llegando a la orilla. Recomendada sin grandes alharacas. Pero tened en cuenta que yo vería a Kristen Stewart hasta leyendo las páginas amarillas.

Os dejamos el tema central de la banda sonora, “Breath of Life” de Florence and the Machine, que entronca maravillosamente bien con las ideas de la película y que incluye algunas imágenes muy golosas de la misma.

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2 Comentarios »

  1. Vayamos por partes. Respeto que tú veas a Kirsten Stewart como la belleza en estado puro. Pero sinceramente, es una opinión muy subjetiva. He hablado con MUCHOS tíos que me dicen literalmente que les da ASCO. Sus expresiones de haber olido mierda, su pelo perpetuamente sucio (no por el papel, comprensible en algunos casos. Es q en su día a día fuera de las pantallas), su mala postura (q es eso de sentarse encorvada y con los pies en la silla durante una entrevista? Se ha criado en un zoo?). En todos sus papeles pone las mismas expresiones y la misma postura. Aunque como me decía una amiga cuando fuimos a ver la peli, “realmente no tuvo que actuar mucho para interpretar a Bella”. Pues no, la verdad. Mi madre, MI MADRE, que no conoce a casi ninguno de estos actores jóvenes me soltó el otro día (tras ver su ridículo en El Hormiguero): “This girl-she’s EXTRAÑA” (Mi madre habla así. Inglés, castellano, inglés otra vez) ” She kept hiding her mouth with her hand, she looked down-What is wrong with her? Es extraña”. Otra amiga me estuvo whatssapeando durante el programa para apuntarme evidencias como “Le brilla la frente. A matar al maquillador”. Y yo diría más: a su dermatólogo.

    Otra duda que tengo es por qué la contratan siempre para papeles de morena cuando esta tipa ES RUBIA. De verdad, ni que no hubiera buenas actrices morenas.

    Ya centrándome en la película…Es mucho mejor que la versión de Julia Roberts, Lily Collins y sus cejas. Pero vamos, q eso no era difícil. A mí personalmente sí me gustó (pese a la Stewart), pero coincido en que la evolución de los personajes (o la carencia de la misma) se notaba mucho y que se profundizo cero en las relaciones de los personajes. No quiero spoilear pero yo eché en falta una reacción “al beso”, una consecuencia. Pero en fin. Y he de confesar que se me hizo muy larga. No puedo decir qué escenas habría eliminado; quizás era cuestión de acortarlas más que de quitarlas. Charlize está que se sale, y Mr. Pataki no lo borda pero tampoco lo hace mal. El vestuario de la reina, fantástico.

    Por lo demás…No es una peli que volvería a ver, pero tampoco diría que es malísima. Eso sí, recomiendo que se vaya a ver por la tarde o estando bien descansado, porque sino se hace durillo aguantar concentrado hasta el final.

    • Eso es, la belleza en estado puro, no podría definirla mejor. Es lo mejor que le ha pasado al cine en muchos años y va a hacer época. Desde su salto a la fama con Crepúsculo quedaba claro que era una estrella de cine. Sobre esas opiniones de muchos tíos, que yo también tengo que combatir de vez en cuando (aunque sin hacha, lamentablemente), sólo puedo decir que no se hizo la miel para la boca del asno. As simple as that.

      Sobre lo de que Stewart es extraña, totally agree. Es más, es WEIRD. Pero diría que su comportamiento en público se debe a que es una gran tímida. Aunque a mí como si se debe a que le hayan echado droja en el colacao, a mí me interesa en la pantalla grande o chica, en las ficciones.

      Coincido 100% con lo que dices de la peli, aunque me gustaría ver la de Lily Collins para poder compararlas. ¿Sabías que Lily Collins perdió este papel en favor de la Stewart… y acabó fichando por la peli rival? Jajaja. Hollywood. Me ha encantado lo de “Mr. Pataky”, jajaja. Pues sí, Mister Pataky está bien el chaval. Yo tampoco iría a verla otra vez. Eso sí, pre-ordering la edición especial en DVD.

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