secret-life

En su día se hizo una recap de esta serie, que por España pasó sin pena ni gloria, pero creo que ahora que lleva varias temporadas merece uno nuevo. La serie es del mismo cerebro con patas a la que debemos agradecer la no apta para diabéticos “Siete en el Paraiso”. Y se emite y produce en la ABC Family. Con esto ya se intuía el cariz que tomarían las cosas pero…No. Era imposible saber cómo se desarrollarían hasta llegar a este…Despropósito.

Y lo peor es que aún así la he visto. Será porque soy adicta a las series teen, porque no tenía nada mejor que hacer o porque la veo con el mismo morbo con el que miras una paloma atropellada en la calle: no quieres mirar, sabes que será desagradable y que te producirá pesadillas, pero acabas mirando.

Como muchos recordareis (vale, algunos), la serie comenzaba con Amy Juergens (Shailene Woodley), una adolescente cándida y pánfila hasta el infinito y más allá, que se quedaba embarazada en su primer y único polvo en el campamento de música. ¿El inseminador? Ricky Underwood (Daren Kagasoff), el chulito guaperas  follador, y a la vez algo margi, del High School.  La premisa podría recordar bastante a Juno, pero Amy (ya la actriz que la interpreta) carece de su agudeza y carisma. Amy es tan tonta, que no te extraña que no supiera evitar un embarazo no deseado (Por cierto, que alguien le diga a la actriz que deje de atusarse el pelo. Eso, o que se lo rapen) .Lo que sorprende es que Ricky pudiera estar interesado en ella. Toda su reacción al embarazo es absurda; su comportamiento, sobre todo a lo largo de las dos primeras temporadas es de niña malcriada y por qué no insistir en ello, poco espabilada.

Su familia también es de traca. La madre es Molly Ringwald, que no levanta cabeza desde sus hits ochenteros. Se la ve forzada en su interpretación desde su primera escena. El padre es un person de cuidado, de esos que quiere ir de padre gracioso y directamente queda como un friki pervertido al que le gusta hablar de sexo con sus hijas sin venir a cuento en medio de la cena.  Se pasan toda la serie poniéndose los cuernos, separándose, reconciliándose y volviendo a separarse. Y por último está la hermana pequeña de la protagonista, Ashley (India Eisley). Esta niña es monísma, pero si ves la serie en versión original flipas con su extraña manera de hablar, como si leyera un guión del teleprompter, como los presentadores del telediario. Y todo ello con acento británico (muy acorde con el de su familia en la serie, supuestamente californiana) y queriendo hacerse la sarcástica. No cuela.

Pero las dos mejores amigas de la prota ya merecen un aparte.  Madison y Lauren, la amiga pelirroja que a ratos se ve pasable y otras un callo malallo, y la amiga afroamericana que se cree lista pero no lo es. Ese par de loros justifican por si solos que algún cazador (furtivo o no. Ya me da igual) ponga fin a su sufrimiento y al nuestro. Aunque ya dicen que si quieres saber cómo es una persona, te fijes en sus amigos.

De Amy se enamora locamente un pardillo del quince, de nombre Ben Boykewich (Ken Baumman). Estos dos tienen 0 química desde el primer episodio, pero es que a medida que avanza la trama, Ben resulta más niñato pijo, repelente y tonto del culo. Se pasa toda la serie declarando su amor inmortal a Amy y ofreciéndose a ejercer de padre de su hijo (que por cierto, vaya bebé más feo. Era para tirarlo al río), pero luego deja embarazada él a una chica y no sabe comportarse. Normal, es una adolescente. Ya, ¿pero entonces por qué tanto rollo con Amy y tanto juzgar a Ricky? Ben es hijo de Leo, un señor gordo que es dueño de una provechosa empresa de salchichas. Pero muy provechosa, que el crío tiene chófer. Oh, y Ben tiene dos amigos asiáticos que no pintan absolutamente nada en la serie. Digo yo que estarán para hacerlo todo más United Colors of Benetton.

Lo cual me lleva a Ricky, que es menos absurdo que los antes citados, pero cuya interpretación también deja bastante que desear. De Ricky abusaron en la infancia y desde entonces ha ido pasando de familia en familia. Se supone que es un follador salido por eso, no porque sea un adolescente de buen ver con ingentes posibilidades de bajar bragas.  Ricky se pasa el día enrollándose (a la par que con medio High School) con Adrian Lee (Francia Raisa), una latina curvilínea y muy sexy.  Francia es de las mejores actrices de la serie, y eso que su papel de zorrón no es muy agradecido. Adrian es una chica sexy (de lo que se aprovecha), marginada por ser un pendón desorejado, y muy inteligente.  No sé cómo aguanta a la panda de descerebrados que la rodean. Ah claro, por eso es una serie.

Para redondear el círculo nos quedan Grace Bowman (Megan Park) y Jack Pappas ( sí, como las patatas. Interpretado por Greg Finley). Grace es una animadora rubia y guapa que sale con el jugador de fútbol, alto y cachas. Grace y Jack, además de hiper cristianos y de la cofradía de la virginidad  hasta el matrimonio, van de evangelizadores.  El actor que interpreta a Jack debe haber sufrido un parálisis facial porque su expresión es inamovible. La madre de Grace es nuestra apreciada Josie Bisset (sí, la de Melrose Place) y está casada con un doctor (el padre de Superman es Smallville), también hiper cristiano y evangelizador. Oh, y tienen adoptado a un chico con síndrome de Down que aún no sé qué pinta en la serie. No es por ser cruel, pero no aporta nada y no se le entiende la mitad de lo que dice.  Que al menos le den una trama con sentido.

La serie empieza así, y como es difícil hacer una recap de tantas temporadas sin que esto parezca una Enciclopedia, resumo que la evolución de la serie ha ido de mal en peor. Para empezar, han debido decidir que había que justificar el título de la serie. Así que los adolescentes preñados o que creen que lo están, o que tienen miedo de acabar estándolo, los padres embarazados, etc son una constante. Es curioso que la serie sea tan sumamente puritana y que sin embargo se pasen todo el santo día hablando de sexo sin ningún morbo. Y hablando de matrimonio, cosa super normal entre adolescentes. Al menos en esta serie. La evolución de los personajes es un sinsentido, pero es especialmente hilarante en el caso de Grace, la citada animadora evangelizadora. Pasa de ser una estudiante virginal e ingenua a un pendón. Que hasta me parecería bien, si no fuera porque se pasa el día rayando con que el último tío al que se ha abierto de piernas será el padre de sus hijos.

En resumen: si te la tomas en serio, es muy muy muy absurda. Pero para echarse una risas no está mal. De tan ridícula casi parece una parodia.

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